
El vaso de agua incita el ansia del sediento
Amor, fúmate un cigarrillo. Y, ¿para qué demonios quieres tú que me lo fume? Porque me gusta que huelas a vicio.

Amor, fúmate un cigarrillo. Y, ¿para qué demonios quieres tú que me lo fume? Porque me gusta que huelas a vicio.

Las abandonó cuando ella y su hermana tenían apenas cuatro y tres años. La madre muy pronto se volvió a casar y él se convirtió

En el tango hay pocos bailarines competentes. Por eso las mujeres nos esforzamos para mejorar nuestra técnica. Para que nos saque a bailar uno de

La niña era hija de refugiados españoles. Una familia de las tantas que huyeron del franquismo y llegaron a México. Inscrita en uno de los

La presidencia municipal y la policía de Huixquilucan no pudieron ponerse de acuerdo sobre el monto que la policía debía pasarle a la presidencia por

Al salir a la calle, distraído y todavía concentrado en la importante junta de trabajo a la que acababa de asistir, el hombre se topó

La secre de don Justino, que trabaja en una fábrica textil, estaba llore y llore el otro día. Al verla, su jefe le preguntó, ¿qué

Sermón de domingo. Este domingo, comenta Josefina muy a su estilo autosuficiente y un tanto autoritario, el padre dijo en su sermón: pinches viejas, ¿qué

¿Quién no agradece un buen consejo? Después de atender con infinita paciencia, honda compasión y lujo de detalle, la menudencia, los santos y señas del