No pasa nada

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Lorenzo llegó a la casa cuando yo tenía diez años. Era apenas un polluelo cubierto de pelusa blanca. Mi infancia y adolescencia estuvieron teñidas de su humor sagaz y del añil y escarlata en los que poco a poco se transformó su brilloso plumaje.

Lore estuvo inmerso en mi vida. Llegué a conocerlo más que a mi propio hermano. Cuando le daba sueño, él mismo anunciaba: Lore, ¿ya te quieres a la meme? En las mañanas al verme salir vociferaba, copiando a la perfección la voz de mi madre: María, ponte suéter y zapatos. Y al regreso de mi odioso medio internado de monjas en el que me tenían cautiva, muy tarde en la tarde, justo en el momento cómplice del happy hour de mis padres, cuando levantaban sus festivos vasos y celebraban puntuales su rito sacrosanto, desde la calle se alcanzaba a escuchar la voz de Lore: ¡saluuuud! Gritaba con esa euforia falsificada, y se carcajeaba, duplicando el excesivo ardor de sus embriagadas voces. Lo único sagrado que se hacía en esa familia de ateos era brindar cada tarde. Lore también sabía ladrar como nuestros perros, Kalúa y Tequila. ¿Qué otros nombres iban a tener las mascotas en casa de dos alcohólicos? Dormía en el baño de ellos y guardaba silencio hasta que le retiraban la cobija con la que tapaban su jaula. Una vez descubierto, gritaba feliz: ¡Loreadesayunaaaar! Sabía distinguir entre mujeres y hombres. A las mujeres nos chiflaba: fui fui, seguido de un: ¡ta-tata-ta-ta! Para los hombres se reservaba exclusivamente el, ¡ta-tata-ta-ta!

Lo quisimos muchísimo y nos quería a todos. Pero fue Tiburcia, la muchacha de la casa, su verdadera adoración. Ella lo sacaba de la jaula, a ella se le trepaba, la espulgaba, y sólo de ella se dejaba dar besitos. A nosotros nos mordía. Tibur le daba leche con pan Bimbo, Tibur lo cargaba como bebé y Tibur le convidaba sopa de pasta de su propio plato.

Si Lorenzo quería cantar, anunciaba: ¿Lorequenomevasacantaaar?

Se sabía Juanita Banana,Tomás, Lorenzo fue a los toros. Tan pronto escuchaba el timbre, gritaba: ¿quiéééén?, ¡tooocaaaan!

Mamá lo adoraba. Sólo a su Lore nueces y piñones de la mejor calidad. A nadie más, ni siquiera a papá.

Pocos años después de la muerte de mi padre Tibur invitó a mi mamá: Ándele doña Cleo, acompáñeme a mi pueblo. A qué se me queda aquí usté solita. ¡Cómo crees, Tiburcia!, respondió mi mamá, fingiendo ser muy responsable. A mis hijos no les va a parecer. Pus no les dicimos y ya, aconsejó Tiburcia. No pasa nada, ni cuenta se van a dar. ¿Y mi Lore?, preguntó mi madre preocupada por su periquijo. Pos lo empacamos y nos lo llevamos, ¿no? Pues sí, replicó mamá convencida. Nos lo llevamos. Para celebrar se sirvió un whisky en las rocas y fue a darle la noticia a su amado perico y los dos, al unísono, dijeron salud.

Tibur arregló todo. Lavó sábanas y toallas, sacudió y trapeó para que a su llegada todo estuviera ordenado y limpio. Empacó las dos maletas mientras mamá calmaba los nervios de su salida clandestina con otro whisky y una botana. Tibur preparó un espléndido lunch para ambas, llenó la anforita de mi madre para que no se le pusiera ansiosa, aseó la jaula, periódico nuevecito, frasco con agua, semillas. Su sopita de pasta que tanto le gustaba a Lore. Lavó la cobija para tapar la jaula durante el viaje y que el animalito se durmiera en vez de soltarse con sus leperadas.Tomaron el ADO a Puebla y de ahí se dirigieron rumbo a Atlixco, el pueblo de Tiburcia.

Al regreso Lorenzo se enfermó. Mamá lo llevó al veterinario y lo atiborraron de antibióticos. Murió a los pocos días. Lore tenía ya cincuenta años.

Mi madre me llamó. En su muy socorrido tono de arrepentimiento, entre inconsolables sollozos, articuló, un poco ebria: ¡Mi Lore se me murió! ¡Se nos murió Lore!, y con sospechosa naturalidad reseñó el maravilloso viaje con Tiburcia.

En ese momento, como quien destapa la válvula de una olla de presión, con el vapor hirviente acumulado por años, se me agolparon abandonos, vergüenzas atragantadas, mentiras y disimulos de aquel tufo a mareo y vómito que la delataba, su lastimosa incapacidad de amar, de ver a otro, incluso a su tan adorado Lore, mis intentos de abrirle el corazón, su mirada amarillenta, desdeñosa, siempre anestesiada y la inminente amenaza del próximo desastre. Ella siempre la indefensa hija, yo la madre conteniendo el universo intoxicado de sus desmesuras. En aquel vértice filoso, oprimida por la nostalgia, recordé la voz alegre de Lore, ya te quieres a la meme, ¡fiu fiu! Y sólo alcancé a decirle: ¡tú lo mataste!

32 respuestas

  1. Me encanta poderte leer, mi Vic!
    Me sacaste carcajadas… y, al final, hasta un conato de lagrimita.. Ese Lore me enamoró, y tú describiéndolo, me hiciste el día!
    Me encarta cómo me cuentas tus cuentos!
    Síguele por favor! <3
    Shu

    1. Perlita,
      Qué gusto tenerte por estos rumbos internáuticos. Gracias por por tu comentario. Sí, por desgracia el alcoholismo es una historia muy socorrida.

  2. Las personas que recurren al alcohol he observado que no pueden dar su cariño y amor a los seres que los rodean y el vició es su barrera aunque a veces se ven urgidos de cariño, y generalmente destruyen a lo que quieren, yo no he alcanzado a comprender si ya traen esa imposibilidad o la adquieren a la vez que incrementan su adiccion pero a fin de cuentas sus seres queridos siempre salen lastimados. Desgraciadamente he conocido varios casos y la muerte de mi hermano que fue por esa causa .

    1. Lulucita, qué alegría verte por aquí. Me alegra que vayas saliendo de tu convalecencia. Qué situación tan difícil de la que vas saliendo.
      Gracias por tu comentario, por compartir tu vivencia y enriquecernos a todos con ella. En efecto, ver como alguien se destruye a sí mismo y destruye a sus seres queridos es dolorosísimo y lo más difícil es que sólo ellos se pueden rescatar. Te abrazo con mis mejores deseos.

  3. Leo este relato y se mueve el tapete, echo a volar en él. Me lleno de sentimientos tan encontrados que de pronto me dan risa lo aquí contado y en un segundo se me apachurra el corazón y lloro.
    De alguna manera y no tiene tal vez nada que ver pero me ubiqué en la trama de aquellas películas clásicas tan mexicanas, tragicocómicas estilo Pardavé y Sara García.
    Universal el tratamiento de doña Cleo, narcisista y con un bagaje de brillos de espejitos falsos, diciendo que ama con esos amores que matan porque realmente sólo piensan en ellos, hoy aseguro que ni siquiera se saben amar a sí mismos.
    Tu manera de presentar la voz de Lorenzo es genial, escucho el timbre del habla de estas maravillosas aves. Inteligentes y sentimentales. “Tomás, que feo estás” que feo ambiente, que fea dinámica…
    Con la frase final sentí un jalón en el ombligo. Juicio, catarsis, dolor, remembranza, recuerdos que como Lorencito se van volando quien sabe a dónde pero que de vez en vez regresan para que riamos y lloremos al mismo tiempo.
    Gracias hermana queridísima

    1. Marianela querida, el narcisismo es un tema infinito. Fascinante. Seres adoloridos, aislados, poco amorosos y tan inconscientes de sus carencias y del sufrimiento que infringen a otros. Son los incurables pues nunca están dispuestos a reconocer sus errores.
      Gracias, querida, por tu generoso comentario.

  4. En toda lectura, y particularmente con tus textos, me gusta hacerme la pregunta: ¿Cuál es el tema? Es decir, ¿realmente, en el fondo, de qué se trata este texto? (De hecho, pienso que esto se aplica con relación a cualquier obra de arte – tema para una plática jugosa.) Entonces: ¿cuál es el tema de este? Obviamente nos das la historia de Lore, un fantástico perico. (En mi infancia Chavela, quién trabajaba en casa de mi tía Beatrice, tenía un perico llamado Lori. Una vez que se vino a quedar a la casa con nosotros cuando viajaron mis papás le pedimos que se trajera su tele y a Lori.) ¿Pero cuál es el tema que subyace tu conmovedora historia? Se debe poder decir con una sola palabra. Y tiene que tener sentido por reunir todos los elementos del relato. A mi paracer el tema es el abandono. Por todas partes hay abandono, y al final vemos sus consecuencias. La ternura de Lore es víctima del abandono, así como la de María, y a fin de cuentas la de Tibur y la de la mamá y sin duda el papá. El mismo título lo sugiere – es un lema típico de la negligencia, que a fin de cuentas es abandono. Esto me recuerda que tienes un texto magnífico cuyo título inusualmente sí nombra su tema: “Quién es otro.” Mi amor, síguenos dando deliciosos textos que nos dejan tanto de qué pensar. Eres, sin la menor duda, mi autora favorita.

    1. Querido Daniel,
      Mil gracias por tu generoso comentario. En efecto, este relato tiene varios hilos conductores y el gran reto ha sido lograr que se entrelacen y se distingan entre sí. Me encantó la historia que nos compartes. Tal vez algún día se aparezca por aquí en forma de cuento. Bueno, esa confesión pública que haces me llena de alegría, pero yo que te conozco bien sé que tu autor favorito es aquel que estás leyendo en el momento. Nunca pierdes tiempo para leer a un autor que no te gusta. Me llama la atención de el enlace que haces con “Quién es Otro”, lo voy a pensar.

  5. NO PASA NADA
    Me recordó mi infancia con mi guacamaya 🦜 verde y roja la que compro mamá como un pollo sin plumas en el mercado de Acapulco. Carmela le daba de comer masa de maíz disuelta en agua, con cucharita en el pico porque no sabía comer sola.
    Mi guaca linda se convirtió en una pulsera cuando ma se aburrió de ver rotas las mangueras del jardín.
    Gracias por tu relato fue un boleto a mi pasado.
    Gracias Vickita te quiero 💋💋💋💋💋💋💋💋💋💋💋💋

    1. Hola, querida,
      Mil gracias por tu comentario. ¿Cómo de que se convirtió en una pulsera? Platícanos. Nada como tocar el universo de otro con un texto.

  6. NO PASA NADA y al mismo tiempo pasa tanto en tu breve relato! Unas cuantas líneas te fueron suficientes para contar una historia de vida , mi querida Vik .
    Gracias por compartir .

    1. Heño, querida, qué gusto tenerte por estos lares de mi vida. Gracias por tu comentario. En efecto, a veces con poco uno puede decirlo todo. Un abrazote.

  7. Vicky, siempre un gozo leerte.
    Acabo de leer dos de tus textos. “Hacia un destino”, que luego, cuando pase la profunda emoción que me hizo llorar tanto, comentaré.
    Por ahorita me referiré a este último que compartes:
    Frescas tus letras, impregnadas algunas de tu fina y lúdica ironía, sorprendes con la manera cómo pones acentos en el drama del alcoholismo de esta pareja.
    Confieso que leí dos veces tu relato, cautivada por la descripción que haces de “Lore” y la jaula, dos figuras que , desde mi lectura, bien pueden ser el símbolo o metáfora de Mari, la hija; o de la madre, pequeña ave encerrada en la jaula del alcohol. Da para una lectura más a fondo.
    Pero confieso que me perdí un poco en algunas partes del relato. Describe que “mamá lo adoraba”; reconociendo que “Lore” era su vínculo más afectivo, amén del alcohol, de su madre. Y, sin embargo, cuando la madre habla llorando, Mari duda de su dolor. “Con sospechosa naturalidad” , dice.
    Si me quedó claro la dolorosa contención de Mari, provocada por esas dos figuras (padre y madre) atrapadas en su profundo, doloroso y egoísta refugio del alcohol. ( Me acordé de la pareja de la película “La vida en rosa), pero la frase del final, no representa tanto ese dolor. Me hubiera gustado ver expresado ese dolor inenarrable que causa a los hijos de los adictos ( sea el alcohol o drogas) con más profundidad, para que no se quedara solamente en una anécdota.
    Octavio Paz, en su inmensidad narrativa, describe en una frase lo que representó la muerte de su padre, alcohólico : ” “Del vómito a la sed, atado al potro del alcohol , mi padre iba y venia…” .
    Insisto, queridisima Vicky, puedo presuponer el dolor contenido de esa niña, Mari. Por eso, una frase como esa, no me dijo mucho.
    Conociendo tu fuerza descriptiva, en este relato, me quedas a deber.
    Sé perfectamente que tomas en su justa dimensión mi comentario que aclaro, más para tus demás lectores que para tí, que me conoces desde el taller, no hay ninguna otra intención de denuesto a tu texto, que el de una franca y sincera critica para alguien que leo con tanto cariño,admiración y alegría.
    Te abrazo fuerte fuerte fuerte.

    1. Jovita, querida, gracias mil por tu generosísimo comentario.
      A la pregunta de, ¿por qué María no le cree a su madre el amor a Lore?, En el fondo María no le cree nada a su madre alcohólica. Sí, muestra los mimos de la madre al perico sólo para darnos la falta de cuidados y atención hacia ella. La brutalidad de la pérdida, la inconsciencia de la madre de llevarse al anciano Lore a un viaje fatal, sólo destapa la avalancha de irresponsabilidades que ha tenido que enfrentar María. Entiendo tu comentario acerca de guillotinar el cuento con ese final. La serie de textos de este libro: “Harinas de Otro Costal,” es un grupo relatos breves en los que arrojo la situación al lector. El desarrollo de estos textos se limita a una brevísima intromisión en la vida de mis personajes.
      Te abrazo con el cariño de siempre.

  8. Le sigo dando vueltas a esta historia que me mueve tanto. Lorenzo representa todo lo bueno, lo auténtico, lo puro de un sistema familiar enfermo.
    Es fuente de alegría y de recreo por lo que resulta la víctima perfecta para ser sacrificado al dios de la sin razón, de la miseria, del egoismo y finalmente al de la tragedia, inmolado para que el sistema permanezca intacto.
    Tarea imposible con la muerte de esta criatura viene la tormenta y destrucción.

    1. Lore, nuestro querido Lore, el alta voz de un sistema familiar dañado. El objeto sacrificial de la disfunción. Todas las familias elegimos a uno o más de uno. Aquí la muerte, con su rotundo e irreversible golpe, desenmascara la enfermedad. Un fuerte abrazo y bienvenidos todos los recalentados.

  9. Querida Vicky, por primera vez y después de leer hasta 2 veces el texto, me interesó leer todos los comentarios y uno en particular me llamó la atención, ¿cual es el tema? de Daniel Mayer, así es, el catalizador y común denominador es el abandono, ese que va cruzando generaciones y que ya es totalmente inherente (cacofonía quizá) al ser humano.
    Maravilloso texto querida Vicky, uno de tus textos que más me ha sorprendido, que te puedo decir, eres talento puro y deja lo de escritora, una comunicadora muy pero muy cruda y directa.

    1. Querido Jaime,
      Ya te extrañaba por aquí. Gracias por tu comentario. En efecto, ¡qué tema el del abandono! Podría dedicar una vida entera escribiendo sobre ese asunto que a todos, en menor o mayor medida, nos ha dejado marcados.

  10. no pasa nada sin embargo pasa todo: el tiempo, el hastío, el vértigo. La soledad
    Cada frase Se hilvana en una trama a veces dulce a veces cruel… a veces llena de ternura. La guacamaya distinguía entre hombres y mujeres A las segundas un fui fui a los hombres no. La madre ausente, quejosa delirante
    Vi. Te cuento que yo allá del año 1996 hice mi servicio social en arqueología en las ruinas de Copán. Honduras.
    En la casa donde vivíamos era de una de las esposas del arqueólogo. Y entre otros habitantes vivían dos Guacamayas que para los mayas eran aves sagradas. En Maya guacamaya se dice K”uk. Por supuesto que hablan una se llamaba yax paco y estaba loco, su transformado … era blanco y siempre andaba “ de la mano” de otro pequeño guacamayo que ahora olvido su nombre. Cada noche Julita una de las esposas del arqueólogo en la noche lo tapaba con la manta y Yax Paco gritaba tooooda la noche Ave Maria sáquenme de aquí. Loco de verdad. No tenían jaula. toda la casa era su jaula. Cantaban el himno nacional de Honduras. mi bandera. Mi bsndeeeeeeera. Que tiempos. Abrazos me fascinó.

    1. Linda, gracias por compartir tu anécdota. Qué riqueza poder escuchar un pedacito de tu vida a propósito de un texto. Enriquece tanto, tanto este espacio.

  11. Que prodigio tú texto como sorprende. Como conmueve
    Breve al punto . Ni una palabra de más. y nos llevas de la mano junto a las aves míticas, y atormentadas mujeres a buen puerto
    Muchas muchas felicidades

  12. Que lindo relato Vicky y a la vez duro,fuerte! Me tocó mucho aquellos cariños (en este caso de una ave) que vienen a salvarte de una soledad,de un trato afectivamente distante ,de una personalidad rigida(y en este caso de una adiccion) que puede encontrarse en personas tan cercanas y significativas como lo
    Pueden ser las madres,a veces amorosas pero otras descalificadoras,o sin los recursos positivos de los que como hijos o hijas estamos necesitando!!todo a travez de una ave!!! Una mascota!!! Y de nuevo las personas amorosas que nos rodean y salvan muchas veces(la persona de servicio).Muy entrañable y confrontativo a la vez,un gran ingenio Vicky ,gracias por compartirme lo besos!!

    1. Será la inocencia con la que los animales nos aman. La incondicionalidad, el alivio y Alegría que nos trae su presencia. Los animales sacan lo mejor de nosotros mismos. Nos salvan de nuestra humanidad!

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