No pasa nada

Lorenzo llegó a la casa cuando yo tenía diez años. Era apenas un polluelo cubierto de pelusa blanca. Mi infancia y adolescencia estuvieron teñidas de su humor sagaz y del añil y escarlata en los que poco a poco se transformó su brilloso plumaje. Lore estuvo inmerso en mi vida. Llegué a conocerlo más que […]