Yo me encargo

No estaba muerto

En el cumpleaños de mi primo Alberto nos regalaron un pollo. Mamá sugirió que le pusiéramos Pibilina. Las tres estuvimos de acuerdo. Pibi. Así le decíamos. Era una pollita amarilla, esponjosa, de plumas suaves como algodón. La teníamos en la azotea del edificio, en nuestro tendedero.Todos los días después de comer subíamos a visitarla. Le llenábamos su plato de semillas, le poníamos agua y le traíamos del jardín su platillo favorito: lombrices. Muy pronto se convirtió en una atractiva gallina de plumas rojas. Pibi nos oía subir la escalera y comenzaba a picotear la puerta y cuando le abríamos nos picoteaba las manos con cariño esculcándonos para encontrar sus lombrices. Era la gallina más tierna que jamás conoceríamos.

Un día, se quedó abierta la puerta del tendedero, Pibi se salió de la jaula y se lanzó desde el tercer piso. Los vecinos se quejaron por el escándalo y el batidero de caca que dejó en el patio y en la entrada. Mamá trató de defenderse contra las quejas y no tuvo más que pagar la multa por ensuciar áreas comunes. Lupe, con la lealtad que le profesó siempre a nuestra madre: no se apure, doña, yo me encargo de levantar el cochinero. 

Aquella tarde, como de costumbre, llegamos de la escuela, nos sentamos a la mesa. En orden, de mayor a menor, las tres contamos cómo nos había ido. Comimos y después del postre, nos disponíamos a subir a la azotea, cuando Lupe preguntó en ese tono inocentemente calculador tan característico de ella: ¿adivinen qué comieron? Las tres volteamos a ver a mamá: ¿Qué comimos, mami? Un silencio sepulcral hizo que nos soltáramos a llorar y las tres, al mismo tiempo, entre gritos y lágrimas, corrimos al baño a vomitar.

37 respuestas

  1. Con estas breves frases lograste que sintiera ganas de llorar, de por sí en estos útimos meses la sensibilidad crece exacerbada.

    Linda historia la de Pibilina, un pollito que creció para convertirse en gallina mimada por tres niñas que la criaron con tanto amor, tanta ilusión; sin imaginar lo que les aguardaba.
    Un niño que crece conviviendo con animales crece más sano emocionalmente.

    La gallina ignorante de sus limitaciones creyó que podía volar. Tal vez una metáfora sobre aquellos que sin saber creen que lo pueden todo.

    Me pude imaginar el cuerpecito muerto en la acera.
    Pero lo que me realmente me espeluznó fue la queja de los vecinos por el “cochinero”, la frialdad cruel de Lupe y la madre que sin más, sirvieron a la amada Pibilina como plato principal a sus hermanas humanas.

    1. Así es Marianela! Desalmarse para matar.
      Una actividad muy humana!!!
      Pollita al pibil, qué triste destino!
      Muchas gracias por tu muy empático y alado comentario.

  2. Hay Vickita yo tengo una historia real de unos pollitos pequeñitos y en la azotea dentro del tendedero de la casa vivían felices. Un día se Impermeabilizó la azotea y los pollitos acabaron en la olla. Los niños comieron yo no pude. Besitos mi niña linda❤️❤️❤️❤️❤️🐾🐾🐾🐾🐈‍⬛

      1. Si los guajolotitos que se paseaban por el jardín de la abuelita y se echaban encima de los que se atrevían a caminar por el jardín 🪴. Jaja 😝

  3. Justo acabo de ver en una serie Koreana una historia idéntica, como lloro la pequeña cuando se hermosa gallina desapareció de la jaula y estaba en su plato!
    Creo que tampoco podría haber comido ese día!

  4. A mi papá, algunos pacientes agradecidos le regalaban entre otras cosas gallinas o guajolotes. Y si, al regreso de la escuela de repente ya no estaban en el patio sino en nuestro plato! Un recuerdo en donde no me acuerdo lo que sentí. Seguro una tristeza muy enterrada y guardada en mi ser.

    1. Regalar animales para su sacrificio! Qué destino tan inevitablemente trágico! Muchas gracias por dejar aquí tu comentario!

  5. Pues no, no dejo de aceptar que estos tiempos tienden a deprimir, pero no por eso tu relato me sacó la carcajada y no porque no sea amante de los animales, no, lamento que la burra (o gallina pues) de Pibilina se lanzara al vacío sin imaginar que esta especie de aves está imposibilitada para volar desde tales alturas.

    Lo que no deja de darme risa es el hecho de tener a una hermanita (se llama Vicky Nizri) tan pero tan ocurrente, ¿porque no nos divertimos mucho más de niños si éramos unos cabrones bien hechos?

    Por cierto, ¿recuerdas esos kermeses que hacían en el depor cuando éramos niños? pues bien, yo me gané un pollito, me lo dejaron llevar a casa porque la mortalidad era algo así como el 99%. Pero resulta que dormía en mi cuarto, le ponía la calefacción y le daba de comer migaja de pan remojada en agua. Se convirtió un un gallo de pelea rubio y muy pero muy agresivo, sobre todo con los que surtían el gas LP, finalmente un día nos quedamos sin gas y mi gallo se tuvo que ir, me lo cambiaron por mi primer Beagle.

    Nunca nadie se lo comió, hasta donde supe.

  6. En el imaginario colectivo la imagen de un tendedero, un ave y un niño se repite. Subir a la azotea y desafiar al peligro y la sorpresa. Mi asombro como siempre se relaciona con tu pluma. Historia breve y puntual. Con un dejo de sentido debe humor que siempre intuyo entre tus líneas. En este relato te escucho atenta a tu voz: el guisado más delicioso se vuelve náusea

    Vicky la Foto que ilustra la historia es maravillosa.

    1. Gracias, Linda, en efecto, ese imaginario compartido. Y sí, polla al pibil. Qué mexicano no ha probado o escuchado hablar de ese platillo. Las adoradas nanas con su amor salvaje encarcelado en jaulas de azotea, nos dejan marcados para siempre, de un modo u otro.

  7. Oy no! Esa Lupe, con mala leche o por bruta… No sé…
    Lo q sí no hay duda es q eres una bestia escribiendo mi Vic… Suavecita, acariciando, y de pronto, aguas! porque pq ahí viene la patada!
    Me encanta leerte!

    1. Gracias por tu comentario, Shu!
      Se da todo al mismo tiempo, la complicidad entre la madre y Lupe pero también las raíces de ambas. Para Lupe degollar a un pollo para comérselo, no tiene nada de malo. Para la madre, que Lupe sacrifique a la Pibi, tampoco. Y para ambas es totalmente irrelevante lo que sientan las niñas.

  8. La relación amor-odio está en casi todas las historias de los niños bien educados con nana cacariza que navega con bandera de buena persona. Viví mi infancia acompañado de un nefasto personaje como Lupe.¡ La muy cabrona haciendo esa pregunta después de que la engulleron! Cómo preparó tan despanzurrada Pibilina? Cómo mamá no se opuso a tal fechoría?
    Te mando el ósculo de costumbre

    1. Una nana cabrona! Las hay también salvadoras. Yo tuve una de esas, la inolvidable Dominga. Era mi guardiana, me protegía de todos y de todo.

    1. Gracias por tu comentario, Gis. En efecto, bien dicen que un hogar en el que convive una sola especie, no puede ser muy saludable.

  9. Hola! este texto me ha parecido de lo más enternecedor, lástima que Pibi se lanzó directamente al plato. ¡Gusto conocer este espacio!

  10. Lo mas inesperado es la insensibilidad de Lupe que sabiendo cuanto querian a la gallina, les suelta de sopeton la noticia. Eso me recuerda un dia en que el equipo de futbol de la compania de mi papa, tuvo un juego en el rastro. Cuando acabo el juego, mi papa me dijo: Ven, vamos a ver como matan a los animales (yo tendria como diez anos o menos) Le dije que yo no puedo ver esas cosas, a lo cual mi papa me respondio que me tenia que volver mas fuerte y tenia que verlo. Por suerte era Domingo y no se trabajaba. De haberlo visto, hubiera quedado traumatizado para el resto de mi vida como a lo mejor quedaron las ninas de tu historia y no me hubiera hecho mas “fuerte”
    Felizmente te dire que soy vegetariano. Ja ja

    1. Gracias, Luis por tu generoso comentario. Curioso, desde mi punto de vista, Lupe hizo con la gallina lo que ella sabe hacer con las gallinas. Es desde nuestra óptica urbana que apreciamos las cosas diferente. En efecto, no creo que ser testigo del asesinato masivo de animales te hubiese hecho más fuerte. Tremenda pedagogía la de nuestros padres!

  11. A mi una Lupe me aplicó esa misma “estrategia” con un conejo, estaba muy pequeña pero bien que lo recuerdo. Junto con mi conejo, Pibi se queda en mi corazón.

    1. Gracias, Doris, por tu comentario. En efecto, la naturalidad con la que la gente rural puede matar a un animal, a nosotros nos sorprende y por supuesto nos lastima.

    2. Una buena anécdota, Vicky.
      Y si, ¡esa Lupe…! y su tono “inocentemente calculador”. Ni para enojarse con ella. No hay maldad en su entendimiento sobre las reglas de la naturaleza, un valor asumido así en las zonas rurales donde para eso crían a sus animalitos. Y es entendible. Aunque entiendo que mejor hubiera sido no comentarlo con las niñas. Como bien dicen por ahí: qué necesidad!

      En lo personal, me causa más conflicto la calculada frialdad que hay los criaderos industrializados de aves, donde someten a verdadera tortura a estos animalitos. Han pasado ya vídeos al respecto. Y no puedo evitar el repudio cuando veo en los supermercados los paquetes de piezas de pollos enormes e imaginar la manera como cómo consiguen ese efecto.
      Querida Vicky, te dejo un gran y afectuoso abrazo.

      Nota: No encontré sentido o hilacion con el relato la frase con la que inicias el relato “En el cumpleaños de mi primo Alberto”.

      1. Muchas gracias por tu comentario, Jovita. Definitivamente esta es una mirada urbana. En el campo, como bien dices, los animales son para matarlos y quitar el hambre.Y sí, ni qué hablar del mal trato a los animales en esas fábricas donde la tortura y la falta de toda humanidad prevalecen.

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