Toccata y fuga

Toccata y Fuga

Esa calurosa tarde papá tomó cartas en el asunto. Sin preguntarnos ordenó que nos bañáramos, nos perfumó con su Eau Sauvage, subimos al auto y nos llevó al burdel. 

En el mundo masculino la virginidad desentona, es falta de brío. Yo tenía quince recién cumplidos. Arturo, mi hermano, catorce. Algunos compañeros, los más precoces, habían ido antes.

Pasamos por la avenida Alvaro Obregón, frente a la Sala Chopin. Mi lugar favorito. Ahí compraba mis partituras, ahí mis recitales. El piano. Mi refugio. Ahí, a unas cuantas cuadras del paraíso, la casa de citas Carlota.

Papá no preguntaba. Con su mirada fría juzgaba nuestra existencia y daba órdenes. Pero aquella tarde, la oferta debía ser el irresistible galardón de todo adolescente. Yo temblaba. Me mordía las uñas sin misericordia. Subimos al auto. Mi hermano pidió el asiento delantero. Accedí sin exigir mis privilegios de primogenitura. En la radio, José José nos entonaba. Afuera abril estallaba en lilas de jacaranda. El aire agitaba ese aroma dulzón de flores marchitas. Arturo atusándose. Papá bajó con nosotros. Nos encargó con la proxeneta, pagó. Tras una sonrisa pícara nos deseó buena suerte.

  Me asignaron a una mujer voluptuosa. Yo apenas un zancudo enclenque. Ella ya de veinticinco años. Sus descomunales pechos la avejentaban, su espeso maquillaje, su boca pintada de un vehemente carmín que rebasaba el contorno de sus labios. La avejentaba esa mirada indolente que falseaba su muy malogrado deseo.

Papá detestaba mi sensibilidad. Es de niñitas. Si has de derrumbarte, que nadie se dé cuenta. Yo, introvertido, delicado. En la secundaria solía esconderme en el salón de música, tocaba el piano bajito, lloraba a solas, me protegía del continuo bullying. Entramos a una habitación sombría. Fabiola, creo que así se llamaba, cierra la puerta. Una luz chirriante de bombilla cuelga del techo. Enciende una vara de incienso olor vainilla. La coloca en un Budita dorado que sostiene una moneda entre las manos. Se enciende un cigarrillo, le da el golpe, me ofrece. En aquel cuarto no hay ventanas. Falta el aire. No gracias. Unas cortinas gruesas y polvosas y la estridencia roja de sus labios dan a la habitación la resonancia de una marcha fúnebre. Fabiola, rasca la panza rechoncha de la figurilla, se persigna. Un cenicero colmado impregna la habitación con un hedor rancio de colillas. La mezcla de vainilla, humedad, y del eausauvage con el que me rociaron, me aturde.

Sonríe, se quita el brasier. Aquellas campanas estruendosas caen derrotadas a la altura de su vientre. Me horrorizo. Fogosa, las levanta. Me ofrece sus pechos como a un lactante. No temas, amorcito. Desabrocha mi camisa, me acaricia. Su timbre empalagoso y teatral aturulla. Calma, mi cielo, me despeina y restriega su lengua reseca por mi piel dejándome impregnado su abigarrado aliento. Pienso en Arturo. Me lastima la idea de que él estará ya en plena conversión a su hombría.

Busco la fuga. Un recuerdo me asalta. Estoy en primaria. Rafael y yo sentados frente al piano pegaditos Tenemos siete años Somos felices tocando La Gavotte del cuaderno de Ana Magdalena Bach Estoy enamorado de Rafa Ahora muevo los dedos Tecleo en un piano imaginario la Bagatela Op 33 para mi recital ¡con puño! ruge papá que aborrece la melancolía se entromete caprichosa la música de Acuario Trébol Carmesí José José …gavilán o paloma… Descamisado y relamido, odio mi necesidad estridente de complacer a mi padre. Estoy solo. 

La ejecutante me habla como a un animalito. Tranquis, guapo, estás en las mejores manos. Avanza en un intento almibarado de desabrocharme los pantalones. Tirito. Me avergüenza la confianza con la que me besa y lame. Se impacienta. Hay que dar cara, cariñito, no tenemos toda la tarde, tienes que poner de tu parte. Salto de la cama hacia la silla donde cuelgan mi camisa y mi chamarra. Sorbo los mocos para contener el llanto. ¨Que nadie lo note¨. Por favor, imploro, no se lo cuente a nadie. Fabiola, indiferente, enciende otro cigarrillo, mira su reloj: faltan quince para que se acabe tu hora.

Comienza a vestirse. Me calmo. Tiende la cama. De pie, junto a la puerta, sé que lo único consumado en esa hora, es mi fracaso. Sin perder la virginidad, he perdido la inocencia. Tengo un secreto inconfesable.

Arturo y yo nunca platicamos lo vivido. Destemplado y roto, me atormentaba el silencio ante mi padre. Cómo fingir que me hice hombre. Qué carajos inventarle a papá para quien era preferible un hijo ladrón que un hijo puto.

35 respuestas

  1. Me tomas desprevenida, tu relato me azota sin piedad, qué demonios significa hacerte hombre o hacerte mujer usando la primera experiencia sexual para ser ungido como tal, no con amor sino perdiendo la virginidad con quien sea y como sea.
    Crecí en una familia en la que así se pensaba y se juzgaba, cualquier cosa menos tener un hijo homesexual, maricón o puto; nunca se hablaba de mujeres lesbianas . Que un hijo perdiera la virginidad con una trabajadora sexual estaba bien, que una mujer perdiera la virginidad antes del matrimonio era lo peor de lo peor.
    A mis 65 con una larga carrera en la vida todavía me lastiman estos tan estrechos y equivocados pensamientos. Tengo muchísimos amigos y amigas homesexuales que me han compartido sus procesos para llegar a aceptarse y estar orgullosos de quienes son.

    Vicky querida tu historia sintetiza toda esa obscuridad de un mundo que no entiende nada y quiere imponer todo a través de una moralina y en el que por fortuna hay quienes se rebelan. La virginidad, el silencio, el closet no ayudan a nadie, se nace como se es, hacerse hombre o mujer se trata de otra cosa mucho más profunda e importante.

    1. Gracias, querida Marianela. Tu respuesta como, como siempre, me regresa a la reflexión. Hacerse hombre o mujer con violencia, apretados dentro del molde de lo habitual en lugar de lo personal. Y luego porqué uno va por la vida así, dando tumbos y tambos.

  2. Me pusiste ahí, en ese lugar,en ese momento, con ese olor y con el irremediable sabor de la vergüenza.

    A veces, que daño nos hacen quienes dicen amarnos.

    Tuve mucha suerte, un día antes de morir, se disculpó.

    1. Qué suerte, Jaime! Una disculpa parece tan poco y sin embargo, es y hace la fundamental experiencia en el cierre de una relación tan relevante. Es el perdón que redime.

  3. Mi Vicky querida:
    Como siempre tu voz de escritora me lleva a reflexionar.
    Aunque sigue siendo un problema terrible el que los homosexuales y/o lesbianas se pronuncien, cada vez es más aceptado, en mucho gracias a los jóvenes que censuran cualquier comentario que no sea incluyente
    y nos piden apertura. Tu voz de escritora nos lleva siempre al sentimiento.
    Te felicito y te abrazo a la distancia.

    1. Gracias mi Pato,
      Por fortuna las cosas han ido cambiando y hoy en día un joven o una chica no tienen que pasar por los terribles y secretos pasadizos de su sexualidad. Se lo debemos a cada uno de ellos que ha tenido el valor de contar su historia.

  4. Vicky:
    Desafortunadamente hablas de lo que es cierto.
    Narras claramente ese cuentito horrible de que, en una forma ignorante, para hacer hombres a los hijos, muchos papás los convirtieron en agresores sexuales o en homosexuales escondidos.
    Que triste es para mi, leer en tus palabras, la historia de muchos de mis amigos de la niñez, quienes ahora solo son hombres amargados, resentidos y desconectados emocionalmente, hombres viejos ya que esconden su sexualidad en relaciones extra-maritales, o en los caros prostíbulos de la clase alta.
    Gracias por crear una historia que le da más sentido a la empatía.

    1. Muchas gracias por dejar tu muy aclarador comentario. Cuántos jóvenes se “hicieron hombres” a la mala. Qué clase de instrucción sexual puede dar alguien que finge “hacer el amor, y lo hace por remuneración.

  5. Me atrapó y me jaloneó este texto que irrumpe con su ritmo irremediable. Qué desnudeces tan opuestas e irreconciliables la del joven y la prostituta, herida ontologica para él y bienvenido instante de ocio para ella. Tu historia es un homenaje al contrapunto. Y la imagen, el paraíso perdido llagado para siempre por ese fragmento de vidrio filoso, espejo en el que queda sellada su vergüenza.

    1. Muchas gracias por tu comentario Daniel. Fuerte punto de vista. Y, hablando de música, el contrapunto entre la inocencia y el hartazgo.

  6. Vicky, no sabes “how hard it hits home”. Por años no hé podido hablar de ésto mi hermana. q lo há sufrido y manejado de la peor manera en su fam., causando tremendo dolor y trauma al q lo há padecido x la prohibición de no divulgar el “secreto a voces” q t mundo conoce. Q triste q no se den cta esos padres del daño q causan. Me “llegó” muy profundo tu última frase “preferible un hijo ladrón q un hijo p-to”. Ya ves q a mí me cuesta tamb decirlo c todas sus letras! Y no creo q ahí llegue jamás esa disculpa q traería “el perdón q redime״!

    1. ¡Excelente relato, Vicky! Bien captada la voz del narrador y el drama de un instante que marca la vida futura del jovencito violentado de esa manera. Conmovedor y desolador, también. Y lo lamentable es que eso sigue pasando en algunos ambientes en donde está arraigado todavía el machismo. La violencia que causa a los hombres la presión social que les obliga a comportarse de determinada manera para probar su virilidad ante sus iguales.

      Hace poco menos de un año, en un municipio de Puebla se registró el asesinato de un joven homosexual, perseguido por unos vecinos. Solamente porque les molestaba su presencia en el lugar. ¡De terror!

      Y sin embargo, está la otra parte que nos habla de que algunas cosas se están moviendo para bien. Cada vez hay un abrir de consciencia sobre los males que traen consigo estas prácticas violatorias de la dignidad humana. Justamente hace un par de días leí esta nota que habla del sufrimiento que causa la masculinidad tóxica.
      https://elpais.com/cultura/2021/03/17/doc_and_roll/1616002537_552463.html
      ….
      Te abrazo y felicito por tu relato, querida.

      1. Muchas gracias, Jovita. Los casos que comentas son terribles y estoy segura que, por desgracia, son bastante comunes. Masculinidad tóxica! Corro a leer el artículo que nos compartes.

    2. Gracias, Sonia, por tu comentario. En efecto, queriendo “enderezar” se acaba por lastimar. Hay tantos recovecos en las historias familiares, tanto dolor escondido.

  7. Con tu excelente narrativa me transportaste a otra epoca, a otro lugar. Esas epocas en que estaba bien visto que un hombre (mas bien un niño, a esa edad) tuviera su primera experiencia sexual, pero estaba mal visto que una mujer lo tuviera. Cuantos traumas habran surgido de esas primeras experiencias sexuales. La cultura del machismo. Espero que sea cosa del pasado y los jovenes de hoy en dia no tengan que pasar por ese sexo obligado.

    1. Gracias, Luis por tu comentario. Totalmente de acuerdo contigo, lis cánones y expectativas impuestas a cada género sólo logran reacciones defensivas. Yo también espero que la falta de respeto intrafamiliar pase de moda.

  8. La orientación sexual de cada persona es un asunto totalmente individual. Supongo que la experiencia que describes Vicky, sigue sucediendo en muchísimos países y familias. Sociedades que pretenden “corregir”, controlar, cambiar, a todos aquellos que se salen queriendo o sin querer, de las normas establecidas, cualquiera que sea el caso.
    Aun nos falta mucha madures en este sentido y en muchos otros. El principal obstáculo, la religión y la ignorancia.
    El aceptar a los seres humanos tal y como son es darles la oportunidad de alcanzar una vida plena, basada en la estima propia. Nada más importante que ella. Querernos a nosotros mismos es tener la capacidad para elegir lo que queremos, valorar nuestra vida, darnos a respetar, y abrazar al mundo con ese amor que nuestra existencia refleja.
    Pero cuando las acciones de otros desde que éramos pequeños a minado ese potencial de querernos a nosotros mismos, la vida ha perdido entonces su valor fundamental: el ser vivida con dignidad y en amor.
    Podría seguir escribiendo porque tus letras Vicky siempre me llevan a pensar y reflexionar, y en este caso a la posibilidad de un mundo lleno de aceptación.
    En pocas palabras: Para mi lo que haga cada quien en la intimidad no es asunto mío. Lo único que me importa es la calidad humana!

    1. Muchas gracias Susi por tu generoso comentario. La capacidad para elegir, cómo tú bien dices, se siembra desde muy temprano.

  9. La atmósfera del relato impresiona, nos llevas de la mano al lugar, a olores que provocan náusea, a los falsos gemidos de la mujer, a su grotesca desnudez. El contraste de una flor que se abre y una planta carnívora que quizá por ganarse la vida muerde.

    Me conmueve mucho el muchacho. Qué buen escrito está

    Una vez más felicidades

    1. Muchas gracias, querida Linda. Me gusta el símil de contrastes. Y sí, la inocencia abriendo los ojos dentro de una cueva.

  10. Prosa poética contemporánea!
    Muchas veces el lugar inadecuado nos lleva al adecuado.
    Este joven nace y da a luz su verdadero SER !
    Habiendo nacido años atrás…

    Gracias tocaya por darme estos momentos de inspiración para poder entrar en tú espacio y poder tener este encuentro.
    Vicky

    1. Muchas gracias por tu comentario, querida Vicky. Dar a luz su verdadero ser en una cueva. Áspera manera de nacer a quien uno es.

  11. Este relato nos ofrece un sueño de ficción que no se interrumpe, en el que la mano de la autora nos guía durante todo el trayecto hasta el final. Qué talento. Saludos, querida Vicky.

  12. Qué relato , mi Vik..
    Retratas exactamente la atmósfera como la hemos imaginado y luego confirmada por nuestros cuates sometidos,por no decir obligados , a esos rituales impuestos , tan alejados de lo que debiera ser otro tipo totalmente diferente de experiencia y no esa vivencia desoladora .
    Excelente !, Vik.

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