Elogio a los desamados

Elogio a los desamados

El amor susurra, ríe, sacude, traiciona,

festeja, envidia, auxilia, obstaculiza, todo lo puede,

afianza la Necesidad insaciable

pero sobre todo

injerta en sus víctimas el vicio de la convivencia

Benditos desamados míos,

jamás lograrán abrir mi convaleciente herida

ni ahondar congénito mi desconsuelo

ni desgajar el desconcierto con el que resiento la vida

Un desconocido no agita la nostalgia del plumaje habitual de domingo

ni zozobra tus anhelantes sueños ni cruje con la punzada de poseer o ser

poseída; ni ofende ni decepciona ni exige

no clama venganza o sumisión rencorosa

ni agrieta tu hambre, tu sed  ni serena ni desconsuela

El amor cobija, es témpano, es condena y absolución perpetua

En el mejor de los casos, misterio,

pero sobre todo

es culpa

benditos desamados desconocidos

ignotos míos

jamás lastimarán mi quebrantable espíritu

ni romperán mi flaco corazón en mil pedazos

Vicky Nizri

2 respuestas

  1. Suficiente tenemos con los que amamos para darle entrada a otros que tengan llaves y sepan como, cuando y donde atraparnos, convencernos y a veces herirnos con puñales y flechas que matan…amores que matan y duelen, que nos hacen sentirnos vivos a ratos pero que provocan sobresaltos en el corazón, lágrimas de colores, cicatrices queloides….

    1. Sí, queridísima Marianela, en cierta forma es darles entrada, pero en una mucho más sutil, es descubrirlos, conocerlos, saber por cuales caminos te rondan.

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