El cálculo y las palabras

Aún las reinas

A Clarice Lispector

…como mi perrito Jerónimo, se extravió de tal forma en el cálculo, que anoche se acostó cachorro y hoy amaneció anciano.

Palabras pesadas leves axiomáticas conjeturadas corolarias postuladas obtusas agudas estables variables trascendentes paradójicas

palabras lema.

¿Hacia dónde?, ¿hacia qué? No soy nadie para hablar de cálculos, a menos de que sean renales,

yo, la que afirma que una palabra más otra suman infinito.

Calcular la palabra insecto o la palabra primavera;

me extravía el prodigio de tanto polen, tantas alas.

Calcular palabras, su precisión, su escrúpulo:

su peso

Hablar con mesura.

Palabras densas livianas huecas

palabras temporales definitivas postergadas

el valor de las palabras

su sentido su velocidad

su carga

la economía de las palabras; me desconcierto.

O acaso se trata de sopesar la muerte. Una palabra bien tasada puede ser letal en ambas direcciones: a quien la emite porque corre el riesgo de inflamarse en el ardor de lo dicho; al agraviado porque una partícula de verdad puede aniquilar a un hombre.

Será la memoria en la palabra la que nos apresa. Rencorosos los murciélagos vampiros cargan en la memoria el cálculo exacto de la sangre que han donado a sus camaradas. Cada abastecimiento lleva registro; tanto te di tanto me debes, sin concesiones o nepotismos. Así la palabra memoria calcula, carga, da sentido y cada cual a su forma lleva, muy a lo vampiro, la contabilidad de lo que lo dicho.

Pierdo el cálculo o más bien el cálculo me ha perdido.

¿Será el miedo en la palabra o la palabra miedo lo que atemoriza? Como mi amiga Bety a quien le endulzaron la píldora. Anestesiada ha muerto con la esperanza azucarada. Dosificaron su realidad con medicinas. Oculta de la palabra muerte, muere sin haberlo calculado.

Morir sin miedo en la palabra, ser libre en el cálculo, sin turbación en este cuerpo atrapado por la vida, seducido por la vida que ha calculado su tiempo, su salida triunfal, por lo pronto la de Bety, la de Jerónimo que no pudieron estimar sus días

, ¿quién seguirá en la fila?

Tal vez sea el tiempo,

el peso de la palabra tiempo

o será que la incalculable muerte es sólo una palabra.

2 respuestas

  1. Tus palabras…siempre las he seguido, creído y admirado. Las sabes combinar, las usas para contarnos para provocarnos, para que pensemos y sintamos.
    ¿Quién habrá pronunciado la primera palabra, cuál habrá sido ésta?.
    Palabras que guardan se dice un significado fijo, no creo, palabras que acarician, que golpean, que insultan pero que sirven para comunicar.
    Muchas o pocas, yo soy de pocas, tú de las suficientes para crear un gran texto.
    Qué pasaría si la palabra vida transmutara y su signicado fuera muerte y viceversa,¿ cambiaría acaso el proceso?
    Benditas palabras calculadas o incalculables.

    1. Marianela, querida,
      La mirada, es la mirada la que dicta. Estarás de acuerdo tú que no pierdes detalle. Un gesto, una pequeña, insignificante mueca, un cambio minúsculo y ya es para ti una pincelada. Mil mil gracias por dejarla aquí por escrito.

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