¿Tú qué puedes hacer por tu patria?

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Nació en Ohio, en una de esas familias de granjeros típicas del Medio Oeste de los Estados Unidos. Fue el más pequeño de cinco y llegó inesperadamente a un hogar donde ya no había ni paciencia ni amor. Inoportunamente quedó al cuidado de una madre agotada y un padre viejo, malhumorado y violento. Un buen día, cuando el chico tenía cinco años, la madre salió a hacer sus compras y nunca más volvieron a saber de ella. El pequeño quedó al cuidado de sus hermanos, para quienes era un peso, y bajo la custodia odiosa de un padre amargado que siempre lo culpó por la inesperada fuga de la madre. Entre el abandono de los unos y la violencia del otro, su infancia y adolescencia transcurrieron entre las cuatro paredes de salones de clases y bibliotecas. Cuando regresaba a casa, su único refugio era la granja. Ahí pasaba las tardes enteras hablando con los animales, únicos seres con quienes podía y quería comunicarse. Era tal su pasión por ellos que cada día incursionaba en una nueva palabra para aquel, su vocabulario enigmático, ése, que sólo él y los animales comprendían. Así construyó su refugio. Un espacio para protegerse de tanta violencia y desamparo. 

Poco antes de terminar la universidad llegó una comisión de militares a reclutar posibles candidatos. Eran los años cincuenta, empezaba la guerra fría. Entrevistaron uno por uno a cada compañero. A todos, la misma pregunta: ¿tú qué puedes ofrecerle a tu patria? Pero nuestro joven, que ansiaba más que nadie ser elegido, él, que tanto necesitaba alejarse de su pueblo y dejar atrás a ésa, su supuesta familia, él, no tenía nada que ofrecer. No era atleta ni jamás fue presidente de la sociedad de alumnos. Él, que hubiese dado cualquier cosa por salir del infierno en el que vivía, esperaba su turno con la desesperanza de saber que no era candidato. Cuando llegó el momento, entró a la sala de juntas, serio, regordete, bajo de estatura y tez demasiado blanca. Tomó asiento y con perfecta dicción, entonación, disposición, e inusual aplomo, respondió: Yo tengo una lengua secreta. Poco después recibió una carta citándolo. Querían saber en qué consistía dicha lengua. 

Muy poco después fue reclutado para servir como criptófrafo y criptólogo en los servicios secretos de su país. Su código fue utilizado por décadas y jamás pudieron quebrantarlo. 

Por la naturaleza de su trabajo llegó a conocer gran parte del mundo y vivió trece años gloriosos en Nápoles. Cuando se negó a participar en la guerra de Vietnam el gobierno revocó su pasaporte. Nunca más pudo salir de los Estados Unidos.

22 respuestas

    1. Hola Cynthia, gracias por dejar aquí tu comentario. En efecto, una historia de pérdida y de recuperación de sí mismo. Así la vida!

  1. Historia triste, tristísima, tan bien contada que me hace llorar.
    Ay Vicky querida en este breve texto describes y pones en la mesa la doble traición sufrida por este hombre, la madre biológica y la madre patria lo abandonan y sin embargo el amoroso encuentro entre él y sus queridos animales y códigos lo mantuvieron vivo.
    ¿Cómo logras mover tanto con una breve pero poderosa historia?
    Gracias

    1. Qué manera de plantearlo, Marianela. La doble traición! La de la madre y la de la patria.
      A veces la vida no se cansa de ponernos obstáculos.

  2. Poderosa narración!
    Yo me quede sorprendida, primero, con q después de tanta desolación, el chavo logra llegar a la universidad. Y encima de eso, ser reconocido y viviendo en Napoles!? Para q luego la vida lo vuelva a botar… Y me pregunto: ¿Qué habrá tenido q aprender esta alma con semejante lección?! Tal vez la respuesta se encuentre en el resto de su vida y en lo q, sin lugar a dudas, logró construir de este punto final, en adelante. Porque seguro hay más…
    Mi Vik : Artista! 💕

    1. En efecto mi Shu,
      Hay tantas otras historias de este personaje a las que tuve que renunciar para escribir esta. Muchas gracias por tu comentario.

  3. Persona inteligente e íntegra.

    Sabía cual era su mejor talento y que éste lo hacía único, además tuvo la osadía para demostrarlo e implementarlo.

    Yo también me habría rehusado a ir a Vietnam.

    Que bonita historia de resiliencia y superación Vickyta, eres una chingona.

  4. Vicky querida. Me impresiona que en tan solo cuartilla y media se diga todo. Contundente, profundo, descarnado.
    La exactitud
    Tarea nada fácil
    Me conmueves

    1. Muchas gracias Linda!
      La mini ficción es todo un reto. Debe de contener todo lo relevante y no le puede sobrar nada. Muy buena apreciación.

  5. Vik , pocas líneas te fueron suficientes para una gran y aleccionadora historia , una historia particular que se convierte en colectiva , bravo !

  6. ¡Vicky…qué fuerte!
    Sin embargo, dentro de este drama, hay algo que obliga hacer una reverencia a un hombre de tal naturaleza. Preservar su esencia humana enmedio de la violencia. Me parece que dentro de su drama, hay un grito silencioso y poderoso, a la vez, al
    negarse a ir a la guerra. ¿Qué más poderoso que mantener el espíritu libre y fiel a su esencia?
    ¿Estoy idealizado? ¿Le preguntaron a este hombre si alguna vez se arrepintió de no haber ido a la guerra, por lo menos para intentar salir de allí?
    Casi estoy segura que no se arrepintió.

    1. Jovita, ya te extrañaba por aquí. Muchas gracias por tu comentario. Comparto tu opinión, no creo que jamás se haya arrepentido de no pelear en la guerra. Él, no.

  7. Hola mi Vicky querida, no hay nada más difícil que el relato del cuento corto.
    Estuve desconcertada por saber si la historia era real o ficticia.
    Homenaje a todos los héroes anónimos. Con mucha originalidad no sabes lo que va a pasar.
    Mil felicidades te quiero muchísimo 🌹❣️❣️❣️

    1. Hola, querida!
      Muchas gracias por tu comentario. Toda biografía es ficción o toda ficción es autobiográfica. Es la vida viva que lleva dentro la que finalmente nos toca.

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