Mea culpa

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Ahí, sobre un charco de sangre, derrumbado en su escritorio, con el revólver que guardaba celosamente bajo llave todavía sostenido en la mano, el hombre yacía muerto.

En el bote de basura, un papel arrugado. La nota arrepentida del suicida.

Esa tarde todo parecía rutinario. Comerían juntos, él indagaría los planes de su esposa, repelaría como de costumbre hablando pestes de las amigas de ella, regresaría a la oficina y la llamaría varias veces en el transcurso de la tarde. Ella se malhumoraría con él por la forma de criticar su vida y sus actividades, recogería su libro e iría como todos los jueves a su clase de literatura con aquel profesor que tanto le gustaba.

Cuarenta años casados. Él celándola como desde el inicio. Ella como toda mujer hermosa, admirada, elogiada, celada, se mostraría siempre un poco molesta por las permanentes sospechas de su esposo y otro poco disfrutaría ser el centro de atracción de aquel hombre que le bebía los pasos y que no toleraba compartir a su mujer ni con sus propios hijos.

Llegaría como cada jueves, quince minutos antes, para tener tiempo de charlar con el profesor a solas, hacerle algunas ingenuas confesiones, como el tipo de hombre que a ella le gusta y lo aburrido de su matrimonio. Encender un cigarrillo muy a la María Félix mordiendo el filtro y mostrando de la manera más sensual sus labios y asomando la tenue hilera de sus blanquísimos dientes.

Su blusa siempre con el botón fronterizo. Ahí donde se alcanza apenas a ver el color y el femenino encaje de su ropa íntima. Y el maestro, nervioso ante los sutiles acechos de ella, no perdía la oportunidad para sacar a relucir cuánto amaba a su mujer y a sus hijas. Las llenaba de elogios y así lograba mantener a distancia los tentáculos que como ella, otras alumnas le lanzaban.

Como de costumbre el marido la llamó varias veces y varias veces ella se asomó a su teléfono para verificar que no le estuviese hablando alguno de los hijos, y de forma impaciente, comentó en voz alta, tal vez para picar el interés del codiciado maestro, este hombre no me deja en paz un instante.

Como siempre, el marido llegó temprano para ver si de casualidad ella… y ella como de costumbre, tarde, porque después de la clase se hacía una chorcha muy sabrosa, a veces ir a tomar una copita. Como de costumbre el vistazo al reloj, me van a matar y salía pitando como siempre.

Llegaría a casa y como siempre la luz del estudio ya estaba encendida. Él la interrogaría con recelo, ¿porqué no contestas mis llamadas?, ¿qué horas son estas?, ¿que tanto te quedaste haciendo?, ¿acaso tus amigas no tienen familia ni casa? Metió su coche al garage, como siempre, palpó el cofre del auto de su esposo para calcular más o menos hacía cuanto tiempo había llegado. Entró al baño, se aplacó el cabello, siempre alborotado de manera perfecta, se abrochó la blusa hasta arriba para no incendiar la inflamable sospecha de él. Se asomó a la cocina revisó si ya había cenado. Se quitó sus zapatos de tacón y se puso sus pantuflas para verse más hogareña y menos mujer de calle. ¿Antonio? Le llamó con una vocesita inocente de esposa abnegada, ¿estás ahí?, al no escuchar respuesta imaginó que él estaría furibundo y comenzó a maquinar las mentirijillas con las que salvaría el pellejo. Esperamos a María media hora, es un descaro, siempre llega tarde, Alícia tuvo un accidente, ya no me está gustando tanto la clase, etcétera.

Con mano temblorosa abrió la cerradura y entró al estudio. Derribado sobre su escritorio encontró al marido. ¿Amor?, ¿estás bien?

21 respuestas

  1. Este relato abre múltiples posibilidades para la imaginación, con pocas líneas sé que esta mujer siente hastío, le hace mella la crisis de la edad, el vacío entre la pareja, la vida de costumbres y rituales diarios. ¿Cúal es el verdadero disparador para que él decida quitarse la vida?
    Empiezo a recordar a gente cercana que ha optado por la salida a la que llaman la puerta de los cobardes. ¿Qué desesperación se tendrá que sentir para ser tan valiente como para matarse?. Yo lo he contemplado muchas veces y coqueteé con la idea en algún momento de obscuridad , no me atreví.
    Quisiera saber más sobre Antonio y su mujer…

    1. Marianela querida,
      En efecto, uno puede irse por una lectura machista, y tal vez esa es la trampa de este escrito, y culparla a ella por escaparse de su realidad, por buscar otros ámbitos donde la vida vuelva a tener colorido, nuevos sabores, olores, texturas fuera de la rancia monotonía. O puede uno juzgar al hombre por el control y la asfixia que provoca en ella o tomar la falsa salida, o podemos señalarlos a ambos como una pareja fracasada. Sin embargo, es la capacidad de empatía, de comprender el infierno de cada uno, lo que brinda la posibilidad de comprender este breve texto.¿Quién es Antonio? Un hombre común y corriente que piensa que su mujer lo tiene todo a su lado. Quién es ella, una mujer agotada, cercada, devorada por la necesidad insaciable que tiene su marido de ella. La pregunta que yo te planteo, querida Marianela, es: ¿tú recogerías la nota arrugada que el suicida aventó al basurero?

    1. Hola María Elena, que gusto encontrarte por aquí. Desde mi punto de vista ella siempre abrió esa puerta con mano temblorosa.

  2. Yo pienso q la mano temblorosa era porq anticipaba el enojo acostumbrado del marido. De todas formas, ella SÍ coqueteaba c le idea de seducir al profesor. En cuánto a Antonio, mucho se dice q el suicidio es la salida de los cobardes, pero yo nunca hé estado de acuerdo- cdo menos tienes q ser muy fte y valiente al momento de qiitarte la vida. Lo más terrible es el dolor q les causas a los q dejas, para siempre. Tienes q estar muy mal y desesperado p cometer tal acto, sin q te importe nada ni nadie más. Muy bien, Vickita, mucha suerte.

    1. Hola Sonia,
      Qué gusto encontrarte por aquí. Muchas gracias por tu comentario. En efecto, el enojo del marido era fácil de anticipar. El encuentro más que ser con el profesor, era con el sueño de juventud de ella. Una mujer atrapada en los celos buscará formas de escapar de su encierro. Estoy de acuerdo contigo. Nadie es culpable de la decisión de un suicida.El dolor que dejan es irreparable.

  3. Querida, Vicky.
    Me gustó tu cuento. Las interpretaciones sobre los personajes son numerosas. Las trampas de la mente, los tormentos de cada quién allí están.
    Aunque confieso que me faltó saber un poco más sobre él, los motivos que llevan a alguien a una decisión límite.
    ¿Recuerdas El Túnel de E. Sâbato?
    La personalidad de ella es más clara. Se entiende ese “juego inocente”, de ser reconocida más allá de un objeto de posesión o una íntima rebeldía a ser depositaria de los tormentos de ese hombre. En los pequeños devaneos de ella veo pequeños gritos de libertad, el deseo de ejercer ella su ser femenino (como ella lo entiende claro). Pero también veo un poco de perversión de ella en ese juego.
    Sin ánimo de entrar en juicios de valor, sino en definición del encuentro de dos seres que desde la aparente complejodad de uno, y la compleja simpleza del otro, nos muestran los claroscuros de lo humano.

    1. Jovita, muchas gracias por tu comentario. En efecto, no quise abordar al prototipo del celoso. Creo que cada uno de nosotros lleva uno adentro y tal vez fue a ese al que, tramposamente quise invocar. La obsesión de Castel. Hace ya muchos años que la leí, Jovita. Quizás sea momento de releerla. Sí, la lucha de una mujer atada a las tradiciones pero con una mente alada.

  4. Estamos hechos de vida: impredecibles.
    El momento …. el instante, nos define.
    La mente sin dirección es el caos universal.
    Buen texto Vickilina. Felicidades !!!!

  5. De plano suicidio???
    No entiendo cómo tanta gente es incapaz de darse y darle al otro la oportunidad de vivir. Cómo pueden quedarse en ese infierno? Los dos suenan insatisfechos, en una relación gastada, destruyendo su autoestima.
    Que, no se podían haber divorciado?

    1. Gigi, queridísima,
      Un gustazo tenerte de visita aquí en mi casa. a veces el dolor y el miedo nos llevan a las decisiones más extremas. Si tan solo fuésemos capaces de mirar al otro, de intentar comprenderlo y sobre todo, de propiciar su libertad ante todo.

  6. De plano un balazo?
    No entiendo a la gente que vive tan insatisfecha, que es incapaz de darse y darle al otro la posibilidad de vivir feliz.
    Porque la sangre mi VICKY, se podían haber divorciado, jajaja!

  7. Méndiga Vicky, tu sencillo y a la vez complejo texto me llegó muy adentro. Admito que he estado muy sensible y hasta la mosca que pasa me pone casi al llanto.
    Va mucho más allá de los celos, la inseguridad, el bagaje que el desatendió, la carta (se lea o no, es lo de menos), el enamoramiento hacia el profesor y la infidelidad virtual.
    Hay dos asuntos de fondo, primero, que nos guste o no admitirlo, el ser humano es genéticamente infiel; si pasaron 40 años así como mis padres pasaron 50 cumpliendo con paradigmas y reglas sociales, la metódica costumbre, zona de confort, el miedo a vivir su realidad y de ser ellos mismos, de aventarse a vivir de lleno una vida que al final de cuentas dura solo un ratito.
    El otro asunto no menos importante, es no saber amar, que resulta en falta de empatía, respeto y entre otras cosas, decidir un “hasta aquí llegamos”.
    Así es querida Vicky, nos complicamos la vida y muchos como el marido insisten en anclarse a puertos que no les corresponden y que nunca lo fueron.
    Eres maravillosa escribiendo querida hermanita, mucho más profunda que un –aparente- simple texto como Mea Culpa; demasiado tarde para la mujer que ahora sí, jamás va a poder ser.
    Un abrazote con toda mi admiración y cariño,
    Jaime

    1. Jaime querido,
      Como siempre la pertinencia de tus observaciones me despierta nuevas inquietudes.Gracias por visitar mi hogar, por leerme y por tanto tanto aliento.
      Te abrazo con un cariño ancestral.

  8. Tocayita:
    Un des enlace infortunado para los dos.
    Una inesperada salida, de un encuentro rutinario que debió suceder muchas veces antes.
    Me quedo con su culpa en donde ella no tiene cómo defenderse. Por parte de él no sabemos qué fue lo que lo orilló a tomar esa decisión, ella no toma la nota arrugada del basurero.
    Me quedo con la amarga sorpresa.
    Bien escrito nunca pierdo el interés en la lectura.
    El cuento corto es de lo más difícil.
    Me gusto mucho ❤️❤️❤️❤️

    1. Queridísima Vicky,
      Me asombra cómo cada lectura, cada lector aborda esta historia desde perspectivas tan distintas. En efecto, dejé que la historia de él fuese cualquier historia. La de un celoso iracundo, la de un hombre posesivo y machista, o la de un hombre ahogado por la inseguridad y la angustia de saber que nunca ha logrado hacer suya a su compañera, que no le ha dado el ancho. Cualquiera que sea su razón, creo yo que nadie es responsable por la decisión de otro, aún si ese Otro lo ha decepcionado o incluso traicionado. Quitarse la vida es un acto individual. Una decisión voluntaria. Un acción de total y absoluta libertad.

  9. Y que sigue mi Vick?
    Ademas de clavarme luego luego, de deleitarme con tu forma de escribir, y de las ideas, por ejemplo eso de tocar el coche para saber cuanto tiempo paso -genial!-
    quiero saber que sigue. No tanto que paso antes y porque y como y a quien te refieres con Mea de Mea Culpa, pues teoreticamente podria ser cita de los dos,
    quiero saber si
    por ejemplo
    llego la libertad o el calvario?
    como reacciono ella
    etc
    que sigue despues?
    interesantemente lo leo ahora que por aqui, un cantante muy famoso que nadie sabia que estaba en Depresion, se suicido, al salir su esposa de la Casa….
    me puse chinita al empezar a leer tu cuento….
    Gracias mi Vick por este compartir el Hacerarte-
    Etty

    1. Etty querida,
      Qué sigue? Tendría que escribir la continuación de esta historia. Una vez más deposito en mis lectores la ardua tarea de concluir. Cada uno con sus propias vivencias, con las herramientas de las que se ha dotado en la vida, continuará, concluirá o abandonará el relato. Extraña coincidencia, el suicidio del cantante y tu lectura de Mea culpa. Yung diría que no hay tal cosa como una coincidencia. Tú que opinas?

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