El Paso Tx

Espectadores

Justo poco antes de llegar a mi salida, cuando más apremiado estaba, un agente motociclista me alcanzó y con enérgica señal me indicó, estaciónate. Me orillé al acotamiento y aguardé a que él se aproximara. Abrí mi ventanilla, me observó detenidamente, y con ese aire de policía desconfiado, inspeccionó, echando un vistazo rápido al interior de mi auto. Exceso de velocidad, amigo, anunció tajante y extendió su rolliza mano para solicitar documentos. Yo conducía con el flujo vehicular, que, en efecto, avanzaba un poco más rápido de lo permitido. Sí, el tráfico fluía, cosa que aproveché y agradecí por mi atraso. Sin decir una sola palabra, tomó los documentos y se dirigió a su motocicleta para verificarlos. Minutos después regresó, se asomó de nuevo por mi ventanilla con aire de total dominio, y, con ese modo seco que tienen los texanos, inquirió: ¿Cuál es la prisa, amigo? Esta vez el amigo se me atoró. Qué mala costumbre esa de decir amigo en circunstancias tan poco amigables. Decidí no entrar en la típica argumentación defensiva de: yo no fui, iba igual que los demás, por qué yo, etcétera. Respondí con la pura verdad. Pensé que el mentado oficial apreciaría mi rectitud y apelaría a su propia paternidad, incluso disculpándome.

Tengo que recoger a mi hijo a las 4:00 en punto y voy atrasado.

¡Ajá!, canturrió sarcástico: ¡Acento latino! ¡Placas de California..! Con voz gruesa de locutor fracasado raspó, en un tono cínico. ¿Sabes, amigo?, dicen que en California sólo hay ilegales o maricas. ¿Tú qué eres?

El gancho al hígado me tomó desprevenido y atizó el impulso de soltarle un contestón que bien se merecía: sabes, semejante hijo de la chingada, en el estado de Texas sólo hay supremacistas blancos y pederastas, ¿tú qué eres? Me contuve. No vale la pena, pensé. Qué voy a ganar discutiendo con un policía texano, con la mala fama que tienen. Ya había mostrado la aguerrida cruz de su parroquia y toda mi documentación descansaba en sus enjutas manos. ¿Cómo podía un hombre de tal corpulencia tener unas manos tan insignificantes? Al mal Paso… Que me levante la infracción y que vaya con sus deficientes manitas y su despotismo racista a fastidiar a otro lado.

Pero, como sucede a veces, una cosa es lo que nos proponemos y otra muy distinta lo que ejecutamos. No sé de dónde, ni porqué, dado que ya había acordado conmigo mismo no enfrascarme con alguien cuyo propósito era provocar una escalada mas grave. Había caído en una de esas situaciones en las que te propones actuar de cierto modo y haces precisamente lo opuesto. Lo miré a los ojos, bueno es un decir, pues sus ojos se escondían tras unos lentes de sol en los que sólo veía mi reflejo. Lo que sí alcanzaba a ver desde mi asiento era su enorme vientre y el grueso cinturón de piel de donde colgaba su arma. Sin esforzarme por esconder mi origen, mi acento, mi color de piel y sin la menor intención de dar razones estúpidas para justificar mis placas de California, sin sumisión ni grosería le pregunté: disculpe oficial, George Stevenson serie #4782, ¿me puede usted indicar si le he faltado al respeto en alguna forma?

El oficial respiró y con impaciencia dijo, no, sin entender a qué venía la pregunta. ¿Por qué?, escudriñó desdeñoso. ¿Acaso ya querías hacerte de palabras conmigo?

No, oficial George Stevenson serie #4782, sólo quiero saber si yo le he faltado al respeto. Ya te dije que no. ¿Por qué me lo preguntas? Porque le voy a agradecer, oficial George Stevenson, serie #4782, que se conduzca según su rango y que usted tampoco me falte a mí al respeto. 

Tal vez el que deseaba armarse, y no sólo de palabras, era el dichoso oficial, pero quizás escuchar su nombre repetidas veces, su número de placa, le recordó el carácter cívico de su investidura, o tal vez, fue tan solo el temor a una conversación grabada lo que lo desalentó a seguir con sus bravatas. 

De forma casi magnánima, como quien tiene la facultad de adjudicar perdones, me devolvió mis documentos dejándome ir sin falta.  

41 respuestas

  1. Mi Vic!
    Adoro leerte!
    Cómo se te ocurren estas historias…?!? Andas por la vida, por tu vida cotidiana concreta, acariciando a tus dos gatos pantera, bailando tango, haciendo el desayuno y contándote estos cuentos en tu cabeza?! Cómo!?
    Porque de que eres una artista de contar estas historias no queda lugar a dudas…. Como dije, adoro leerte!!

    1. Shu, querida, gracias por tu puntual comentario. Tal cual, ando por la vida amando a mis gatitas, el tango, con el corazón atento y me detengo ahí, donde una palabra es capaz de engendrar un escrito.

  2. Fantástica historia. En unos cuantos trazos dibujaste con palabras a este policía texano panzón, racista y lleno del poder que le otorga una placa.
    Una sitiuación tan cotidiana y sencilla a la que le das vuelta y resuelves con un final inesperado, una lección que pone en evidencia que lo cortés no quita lo valiente, en este caso la inteligencia desarmando al odio alevoso.
    Qué delicia empezar mi día leyéndote.

    1. Gracias, Marianela, por tu comentario. A veces no es necesario tocar el drama desde todos sus ángulos. A veces, la simple sugerencia despierta la imaginación del lector, su horror, sus propias vivencias.

  3. Hola mi Tocayita hermosa❣️❣️
    Sabes perfectamente cómo mover sentimientos.
    Que difícil es vivir con esa estupidez prepotente gringa
    que tiene un policía casi iletrado con poder.
    La ocurrencia del protagonista (tuya) de hacerle ver su rango lo salva de no sé qué acreción podría seguir.
    Siempre que leo algo tuyo surgen mis propios temores.
    Eres un maestra del manejo de sentimientos.
    TE QUIERO MUCHÍSIMO
    Te extraño.

    1. Muchas gracias por tu comentario. Es de gran valor ver mi escrito atraves de la mirada de un lector. Esa mirada siempre ayuda a completar el texto.

    1. Gracias Eli,
      A veces nos resulta difícil pensar que un pequeño acto de asertividad puede darle un giro definitivo a las cosas.

  4. Pues sí, y lo escribo en inglés para que ese tipejo texano lo entienda:
    “The brave man only lives as long as the coward wants”
    Además, pobres de esos que escudados en su posición de muy, pero muy relativo poder, discriminan, aman denostar.
    Pobres, porque al llegar a casa, la esposa no lo quiere ni tocar, los hijos ni la vista le dirigen y el perro, se aleja porque apestan.
    Como siempre Vickyta, tu pluma aplasta a quien lo merece.

    1. Gracias, querido Jaime,
      He pensado tantas veces que la impotencia de no saber cómo actuar ante un abuso de poder, genera más rabia que el mismo abuso. Cuánta gratitud y respeto propio sentimos cuando, sin perder los estribos, nos damos a respetar.

  5. Querida Vicky! Maravillosa historia y más la forma de involucrarnos! A pesar de que la cuenta una mujer y de pronto me imaginé un hombre!.SEnti el enojo y la frustración ante los prepotentes “ignorantes”… y tantas cosas!!
    Con tus palabras y excelente relato! Mil gracias mil besos mi Vicky con admiración Magui S.

    1. Magui querida,
      Muchas gracias por dejar tu comentario. Sí, en efecto, el abuso autoritario es una amenaza en nuestra sociedad. Nada cómo ser capaz de poner en su lugar a un cretino sin levantarle el enojo al prepotente.

    2. Gracias Magui,
      En efecto, nada me maravilla más que el chispazo en el que la palabra acertada cambia el rumbo de las cosas.

  6. Vi el cuadro y al “mentado oficial” haciendo gala de su mínima cuota de poder que le da sentido de pertenencia y le crea la sensación irreal de supremacía.
    Bien retratado el cuadro. Imágenes y diálogo ágil Vicky.
    Celebro tu capacidad de síntesis y de captar las atmósferas y momentos que forman parte de una realidad cotidiana, que tiene su dosis de drama por lo que reflejan de la condición humana y su relación con la sobrevivencia.

    Así fluye la mayor parte de la vida, Vicky. Entre pequeñas escaramuzas que semejan el juego del gato y el ratón , o el del cazador atrapado en su propia trampa.
    Te abrazo.

    1. Gracias por tu comentario, querida Jovita.
      Es ahí, en los momentos de la más simple cotidianidad dónde mi mirada se detiene. En la pequeña cuarteada, en la gotera. De ahí saco la madeja,

    2. Gracias Jovita,
      Exactamente así fluye la vida, entre nimiedades que nos van formando y adiestrando para cuando los momentos relevantes aparecen.

  7. Excelente relato de la vida real. Me gusta mucho porque me relaciono ya que más de una vez me han detenido por infracciones vehiculares. Nunca ha sido fuera del estado pero sí han sido policías panzones, altaneros, white y en una ocasión provocadores. Muy “waspy” pues. Ahora bien, haciendo justicia donde se merece, no creo que el personaje hay estado más nervioso que si hubiera sido detenido en nuestro querido México por un “polecía” que lo hubiera orillado a la orilla para que utilizara su criterio. Abrazos.

    1. Gracias Raúl,
      Elegir entre la corrupción y la prepotencia. Difícil, no crees? Ambas posturas abusivas de la investidura.

    2. Muchas gracias Raúl,
      Debería escribir una colección de anécdotas con policías. Estoy segura que habría para dar y repartir!

  8. Cuantas veces no me ha tocado a mi ser víctima de la ignorancia racista de tantos. Conmigo no es el color de mi piel ni mi nombre, pero apenas abro la boca y los sonidos salen por ella, que me identifico: Ey, no soy de aquí! Una palabra y ya lo saben, no soy de aquí! Algunas personas pretenden ser amables, otras empiezan a decir What? What? Aunque hablo inglés mejor que muchos de ellos.
    En fin, Vicky, me encanta leerte porque en muchos de tus escritos me veo reflejada y conmovida.
    Gracias por compartir!

    1. Gracias, Susy,
      El racismo se cuela por todos lados. Por el color, el acento, la nacionalidad. Qué gusto poder darle una lección a quien vive tan convencido de estar en lo correcto.

  9. Muy buen cuadro. ¿Seremos capaces de responder con esa sensatez?(Cualidad que tienen las personas que muestran buen juicio, prudencia y madurez en sus actos y decisiones.) Me enantaría!!!! muy buena descripción de un posbile actuar con dicha sensatez

    1. Gracias, Claudia!
      Qué gusto leer tu comentario. Sí, actuar con sensatez cuando la situación es adversa es cualidad de muy poca gente. Y qué gusto da poder presenciarlo.

  10. No es fácil ver la realidad a través de los ojos del otro. Pero todavía es más difícil y aterrador renunciar a nuestros mecanismos de defensa sofisticados y concebir el conflicto con la sensibilidad del otro Verdadero desafío a nuestros mismos
    El relato se transforma, puntual, con la cadencia de todos tus relatos en un final inesperado. Perfecto
    Y nos damos cuenta, que esos personajes amenazadores, prepotentes sólo son personas tan asustadas torturadas y desesperadas como nosotros.

    1. Ciertísimo Linda! Como siempre, tu respuesta completa la historia.
      Muy difícil reconocer la enorme carencia del que agrede. Dice el dicho, cuando menos lo merezco es cuando más te necesito!

  11. Querida tocaya
    Hay muchas formas de expresar nuestras ideas y de dar golpes al hígado sin inmutarnos ; este caso es maravilloso: no le rompiste la cara al policía 👮‍♂️ pero si el esquema de su diminuta forma de ejercer su poder pinchito
    Me reí mucho!
    Excelente reflexión 🤔

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