Cuba, incitación polifónica o… ¡Flaca, si tú te casa comigo te pongo a cociná co manteca!

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La Habana es una ciudad pintada de fiesta donde estallan colores, flamboyanes, pájaros del tamaño de insectos, enormes mariposas tornasoladas. Estalla el sol. Su arquitectura zarandeada desparrama columnas dóricas, corintias, jónicas, adornadas con encajes de madera devorados por la sal y la polilla. Edificios art deco con muros enverdecidos por el moho y techos destartalados cuya belleza brilla a pesar del deterioro. Balcones, andanada de gente y tendederos de cuyos cables cuelga ropa como racimos de bugambilias. Por toda la ciudad brotan como yedra, en puertas y ventanas, balaustradas de hierro forjado.

El panorama urbano de Cuba nos remite al diseño orgánico de los colmenares. Incluso en sus cementerios se ratifica el esquema panal de sus modernos multifamiliares de los sesentas. Los difuntos de bajo nivel adquisitivo, reciben del Estado, en calidad de préstamo, una parcela para su tumba. A los dos años de haber sido sepultados deben ser extraídos de su no tan eterno reposo para ser cremados. Por ley, cumplido el plazo de los dos años, los familiares del finado deben devolverle al Estado el terreno para que otro muerto lo ocupe. Las cenizas son colocadas en una caja de cartón membreteada con nombre y apellidos del occiso y apilada en la sección multifamiliar de “los paraditos”. Se manifiesta así, con su característica sublevación a lo convencional, la devoción cubana por el estrujamiento  y la compresión, incluso en los cementerios.

La Habana, ciudad enigmática, cuyo vehemente mestizaje arquitectónico es un condimento agridulce que se impone en el paisaje.

Las enormes casonas rinden honores a un linaje desfallecido a fuerza del uso, abuso y desuso al que han sido sometidas. Tantas jaurías instauradas a lo largo de su historia, tantos bozales, erigieron en su pueblo el miedo, la traición, el chanchullo, la envidia, el ansia de liberarse. Desvencijadas casas coloniales, sombrías, fantasmagóricas, corroídas por un salobre muy antiguo, dan la impresión de abandono. Sin embargo, escondidas bajo aquel deplorable esqueleto, azoteas y balcones rebosantes de ropa tendida y cachivaches, delatan que ahí adentro viven abarrotadas tres, cuatro, o más familias. Ahí, en aquella algarabía disfrazada, guardavecinos separan la intimidad de las familias con cortinas, biombos hechos de cartón, de lámina, sábanas que dividen un hogar de otro y si las cosas se ponen insoportables, se levantan muros de ladrillo entre un cuarto y otro. Cierran con candado sus balaustradas de hierro y abren de par en par las desteñidas puertas para que el aire refresque el cuarto que es su casa.

Los habitantes de La Habana, miran hacia afuera. Miran el acontecer de la calle, miran hacia ese espacio frenético que entrelaza lo paralelo y lo perpendicular. Con nostalgia miran su tiempo evaporado en donde lo simultáneo y lo alterno colisionan. Revienta por todos lados un alborozo de rojos, rosas, amarillos. Azules y mas azules anegan la ciudad. Vitalidad y tumulto se precipitan, hierven, se inmiscuyen con el acaecer cotidiano, embrollado y caótico de la isla.

Ahí, en el centro de la ecuménica sensualidad caribeña, emerge la voz del artista, su misterio, su acto de verdad última. Ahí, en el núcleo de ese nudo gordiano, se gesta, nace y desboca, a rienda suelta, el espíritu de Cuba. Tal propensión al arte no puede ser coincidencia. Con tal disposición al ensueño, a la intuición, a la imaginación, la exuberancia tropical se manifiesta, se derrama por los cuerpos de sus bailarines, por las cuerdas de sus músicos, por sus pinceles y bolígrafos. Encuba el arte. Transita, condensa y sintetiza los vapores isleños. Su necesidad última de abrevar de su muy universal sí mismos. El arte en Cuba es el logro, la gran hazaña de liberación última.

Desde el malecón la brisa irrumpe y estalla como un llanto acumulado, llanto isleño que sueña con quitarle el tapón a ese mar que los circunda. Desaguar aquella cisterna inagotable. Secar de asedios y racionamientos y bloqueos la bahía. Llenarla de tierra por donde se pueda caminar hacia otras latitudes. Derribar el dominio de su fortaleza líquida. 

El estruendoso mar converge con el bullicio callejero. Se entromete. Gritos y olores de fruta podrida, de basura, vibran en la calle al ritmo vivo del contorno insular de sus caderas. Pasos despreocupados, impasibles. Deambula vehemente el sortilegio de la sangre mulata. Las horas suceden sin premura. Como un sueño que se desliza entre los linderos de lo cotidiano y lo trágico. El café, el dominó, el ron, el tabaco humean las calles. Su penetrante concupiscencia interfiere. El país entero huele a café. Cientos de tazas y puros humean simultáneos. La primavera emana aromas de guayaba, piña, fruta bomba, piña ratón. Vaho del rocío mañanero que todavía refresca. No han llegado los abrumadores calores, las lluvias, ni los mangos ni los aguacates ni los mosquitos. La brisa del mar merodea. Ladran los perros y los niños gritan y las vecinas se saludan desde sus ventanas y balcones mientras cuelgan o levantan la ropa. A voz tendida, lanzan sus dimes que te dirés, auguran, profetizan, maldicen, indagan si se ha liberado pollo, huevo, leche. Escudriñan si el vecino tiene o vende o quiere, y en la esquina alguien toca al ritmo de rumba, danzón, guaguancó, pilón, chachachá, salsa o mambo. Alguien tañe, repiquetea, pulsa, un tambor, un saxofón, un timbre, una puerta. El sonido orbicular gira alrededor, cerca la isla, se pliega radical a sus redundantes litorales.

Edificios en compostura, calles, gente, gatos y más gatos, carretas con costales, con racimos vegetales de intenso aroma pregonan sus odas a la sopa de ajo. Caballos jalando carretas, bicicletas, bici taxis, ciclomotores, guaguas, los almendros, enormes, llamativos, antiguos autos clásicos americanos cuyos tonos chillantes empalidecen los deslavados tonos pastel de los edificios. Pequeñísimos, ruidosos autos rusos, chinos, polacos, transitan por las muy angostas calles. Desenfrenados tocan el claxon a los peatones.

Colas. Interminables, esperanzadoras colas en las embajadas. Gente pidiendo asilo político, visas, permisos especiales. Colas para tomar la guagua, para comer helado, para comprar carne, huevo, pan, especias.

Todo es una avalancha de color en Cuba, excepto el comercio. Farmacias, optometrías, tiendas de ropa o artículos para el hogar, incluso las librerías son sitios desolados y lúgubres. Nada es llamativo en los establecimientos de comida. Panadería, carnicería —más bien mostrador de retazos de carne a la intemperie—, expendios de huevo, de pollo. Ahí la monocromía impera. Los establecimientos en Cuba se consagran a lo monótono. La exigua oferta, las eternas colas bajo los rayos ardientes y la escasez, mas que animar al cliente, lo desalienta.

Uno diría que al pueblo cubano, sometido al racionamiento, a la espera y a la restricción de su canasta básica, se le ha ido extenuando el gusto, la gracia por la comida. Y aún así, resignados y alegres, habituados a la continua restricción de lo abundante, se precipitan al disfrute de sus muy modestos excesos: arroz con pollo, cerdo asado, ropa vieja, yuca, tostones fritos, frijolitos negros y pan rara vez fresco.

Monocromático expendio le arranca de antemano al cliente el deseo, el apetito de conseguir algo. Ahí, en las interminables colas, conviven en singular armonía, la alegría, el buen humor, la desesperanza. Los estoicos cubanos, bullangueros, escandalosos, con su vestimenta colorida y excéntrica, con su cabello rizado y teñido y su piel morena, conviven entre guasas, confesiones humorísticas y descarnadas. La broma, la sátira, la inminente necesidad de encontrar un pretexto para la alegría, son el alimento pródigo de los cubanos. En eso sí que hay despilfarro. Ahí, en las interminables colas, suspiran, exhalan, transpiran cansancio y ejercitan el concurrido trance cubano de aguardar. Esperan su turno formados. Horas y horas curtidos bajo aquel sol. Aguardar como condenados a sabiendas de la probabilidad de que, llegado su turno, les digan: “Me va a disculpa, Titi, pero hoy el pollo, (o el huevo o la carne o el pan, la tan preciada manteca), están afectaos.” O aún más decepcionante, que, llegando por fin al mostrador, muertos de sed y cansancio, pidan un refresco y les respondan: “Sí hay, Titi, pero tá caliente¨. El hielo también tá afectao. “¡Ron sí hay, Titi, en barriles pero las botellas están afectadas!”

En aquella heroica espera, las madres se hacen cargo, resuelven, paren, hacen milagros con lo que hay, se quejan, administran, consuelan, curan, limpian, ahorran, se desvelan, sueñan, sueñan; los niños, aprenden a resolver, uniformados y limpios, van, vuelven de la escuela, se molestan, se acaban la ropa, la comida, se enferman, exigen, lloran, desesperan; los hombres, morenos, con sus cadenas y sus medallones y sus dientes de oro, improvisan, resuelven con su ardiente adrenalina y su excesiva testosterona, seducen, hablan recio, reparan toda clase de artefactos, practican el consabido mestizaje mecánico, restauran autos americanos con piezas rusas o chinas o manufacturadas por ellos mismos; se las ingenian: traen paleadoras de nieve rusas para convertirlas en barredoras de basura; experimentan: una raza bovina, a prueba de todo, incluso a la falta de comida, una súper vaca de blancas ubres que dé más de cien litros de leche al día. Los Yoruba, rezan, resuelven, se hacen santos, se visten de blanco, son poseídos, hacen brujería, sacrifican animales, hacen altares con patas de gallo, cabezas de gallina o de chivo, cantan, bailan, usan talismanes, pulseras y collares de colores, hacen consultas a las divinidades con caracoles. Los jóvenes, elucidando resuelven, se rebelan, desprecian lo antiguo, ven hacia afuera, quieren volar, descubrir otros mundos, recurren al arte, a la ciencia para desinsularse.

  Y los viejos, con sus miradas brillosas y exhaustas, sumergidos en su ron, agotados ya, resuelven quedarse ahí, así. Anclados a sus bancas de parque, a su dominó, a su tabaco, a su café azucarado. Quedarse. Bajo aquel amarillo primaveral se untan el sol en los desgastados huesos, alivian su artritis con la luz blanca del Caribe. Ahí, así, enraizarse. Con orgullo y dignidad defender su deslavada gloria revolucionaria.

Vicky Nizri, primavera 2019

20 respuestas

    1. Lian, querida, qué alivio siento de que tú, auténtica y adorable cubana de origen y cepa le des el pedigrí a este texto. Te abrazo con mucho mucho cariño y en gran parte te responsabilizo por la profundidad y alegría de esta experiencia que tuvimos en Cuba.

  1. Mi Vicky querida, tus escritos nunca decepcionan y siempre me dejan con ganas de más.
    Este, de alguna manera, me regresó “a casa”! Después de vivir en la Habana durante unos meses y de haber dejad ahí un pedacito de corazón, escucharlos, verlos y olerlos de nuevo a través de tus palabras, fue realmente un retorno a un espacio de amor en mí. Gracias!!!
    Ese olor a café, ron y puro, la música en cada esquina, esas interminables colas, hemano!! Cómo puede ser que las cosas sigan idénticas, q yendo el mundo a una velocidad vertiginosa, esa isla siga suspendida en sus años 50, en sus casas carcomidas y sus infinitas colas!!!
    Yo amo a Cuba, no por su ideología revolucionaria, ni por su trova (o bueno, por su trova sí) ni por nada de lo común, sino simplemente pq dejé ahí un amor q, a través de los años, lo sigue siendo; quien sabe en qué condición… tal vez igual de carcomido como sus paredes o descuidado como sus construcciones.
    Gracias por el recuerdo! Eres una artista!

    1. Shu, querida,
      Recordar un amor. Bendita sea la memoria! A veces nos domina y nos recuerda justo aquello que quisiéramos olvidar. Por lo visto has hecho un extraordinario trabajo para entrenarla. Recordar un amor que dejaste en Cuba… Qué delicia. Algún día aparecerá en alguna de tus formidables historias.
      Si quieres saber cómo le hace Cuba para sobreponerse a la vertiginosidad de la que el mundo es víctima? Magia. lo que hacen los cubanos, es magia. De qué otra manera se podría lograr?
      Mil mil gracias por tus comentarios siempre tan disfrutables

    1. Gracias, mi Liz,
      agradezco muchísimo tu comentario. Me alegra haberte contagiado un poco de esa hermosa experiencia que tuvimos en Cuba.

  2. ¡¡¡Ave María , chico, etamo en la foacata y no tenemo ma que moro con critiano, pero coño, como no divetimo!!!!
    La vedá e que no sabemo que sería de nosotro si eto cambiara y tuvieramo mucha riqueza. Chico, no volveriamo loco, no empachariamo y moririamo de eseso de alimento. Eso e la vedá, chico, que la Virgen de la Caridá del Cobre no lo pemita…

    1. Gracias!!! Qué postre nos has recalado!
      Estoy de acuerdo, querido Jaime. La abundancia lo pudre todo. Lo empacha, lo desmotiva. Qué sería de los cubanos si vivieran en esta cultura nuestra donde nada es suficiente?

  3. Tamaño banquete, es de esas películas finas, exquisitas que hay que ver una y otra vez para descubrir esos detalles que el ansia no permitió disfrutar a la primera. Por ahora, que regresaré por más, solo te digo, esa tarde ron si hubo, pero el hielo estuvo afectao y la guitarra pues también y la revolución, desde entonces muy pero muy deslavada. Mejor descripción imposible, eres un genio hermanita!!

    1. Gracias, querido Jaime,
      Nada como escuchar a quién ha vivido a Cuba por dentro. Uno se llena de interrogantes y se pierde la brújula. Dónde está la pobreza, me pregunto, en Cuba, donde los niños tienen cuidados médicos, alimentos básicos, techo y educación?, o en un país como el nuestro, en el que la corrupción y el abuso han dejado desprotegidos a los que más los necesitan.
      Te mando un fuerte abrazo y toda la gratitud por tu inteligente presencia.

  4. Mi amor, ¡éste es un texto brillante! Como pocos, muestra la función del arte. Cuba es absolutamente indescriptible. Como lo muestran las magníficas fotos de tu diaporama, en cada esquina de La Habana, a cada paso, se abre un universo. Tu escrito es una magnífica evocación. Con cada oración, con tu uso de sentidos disímbolos, echas a andar nuestros sentidos, nuestra imaginación, logras que concatenémonos ideas y memorias que siempre ya hemos cargado sobre Cuba. Y las explotas. Todo lo que sabemos, o creemos que sabemos, entra en juego y nos pone a dar vueltas. Y esa, tal cuál, es la experiencia de Cuba hoy. Tu texto no sólo evoca Cuba, sino nos exige retomar cómo pensamos Cuba. Es pues, un texto que a un mismo tiempo es ventana y espejo. Así es Cuba y esto es el arte. Lograste cristalizar en unos cuantos párrafos la vertiginosa vivencia que fue visitar Cuba. ¡Qué gran logro, te felicito!

    1. Gracias, Daniel,
      Tú sí eres testigo de lo que vivimos juntos. Me alegro haberle hecho justicia a esa hermosa experiencia.
      Mil, mil gracias por tu comentario!

  5. Conozco a varias personas que dicen haber visitado Cuba, hablan poco de sus experiencias, describen menos…!qué pobreza!, !Qué lástima, pobre gente! El comunismo derrotado mostrando sus vergüenzas…
    Te leo querida Vicky y Cuba cobra vida, se vuelve real, olorosa, ruidosa, abigarrada y sensual.
    Tus palabras se contonean al ritmo de las tonadas afrocubanas. Mis ojos ven a través de tus ojos lo que tú sí supiste ver, mis sentidos palpan a un país al que has comprendido, elevado, gozado y sufrido al mismo tiempo..
    Lo “afectao”, la carencia, el encierro no ha hecho más que dar paso a la abundancia y libertad artística.
    La gente cubana canta, baila, escribe, pinta, extendiendo las alas de la creatividad que los libera, mirando hacia el mar, abriendo la puerta de la jaula.
    Gracias por compartir este relato maravilloso el cual acompañado de las imágenes que fotografiaste me explica la cubanidad que desconocía.

    1. Gracias querida hermana,
      Sí, Cuba para nosotros fue un antes y un después. Un llegar con esa actitud de: yo vengo de un país libre, y un irnos con una enorme interrogación. Dónde precisamente está la libertad del hombre. En fin, seguiré indagando, no para encontrar respuesta sino para que se me abran nuevas y más misteriosas preguntas. Agradezco tu generosidad y tu presencia.

  6. Vicky, no puedo más que felicitarte.
    El manejo que logras en este texto es magistral. No exagero.
    Captaste el alma, espíritu, la esencia de Cuba y su gente. El drama, la alegría y esplendor de esa Cuba bullanguera, tan mitotera, tan cálida y más.
    Es una descripción llena de colorido. Profunda.
    Una prosa elegante y muy muy respetuosa.
    ¡Qué deleite, leerte, querida!
    Te abrazo.

    1. Gracias, Jovita,
      Fue tan paradójica mi experiencia de Cuba. Llegué con estos aires de, yo vengo de un país libre, y volví con muchas más preguntas que respuestas. al menos sé, que en Cuba, los niños tienen garantizados, el cuidado de la madre hasta su nacimiento, sus alimentos, su techo, su educación y su cuidado médico. Mucho, muchísimo más de lo que tantos países primermundistas pueden ofrecerle a sus futuras generaciones.

  7. Es verdad lo que comentas, Vicky.
    En 1989 fui a cubrir un evento denominado ( si mal no recuerdo) ” Encuentro Intercontinental”. Un magnífico Foro Internacional que aglutinó a todas las voces femeninas de Latinoamérica. El cierre fue en Palacio , una cena ofrecida por Fidel Castro.
    Vine enriquecida con la participación de la
    delegación de mujeres de Argentina, Chile y demás países. Conocí a mujeres fuertes, sensatas, como Benita Galeana, con esa belleza que da la dignidad de su lucha por quitar los abrojos en el camino hacia una mejor forma de vivirnos, sin perder ni renunciar a nuestra esencia femenina.
    Por cierto, un texto que escribí al respecto, fue el que me abrió puertas para entrar al Taller de Alicia Trueba y le entusiasmó para “tallerearlo”. Hablé de la magia a de Cuba. La generosidad para albergar las voces y debatir temas con libertad. Temas que en México no eran fáciles de tratar, entonces.
    Pero no dejé de cuestionar esa realidad que resulta oprimente para los jóvenes, con ansias de libertad y conocer lo que hay más allá de la Isla. En ese sentido, cuestioné a Cuba y sus grandes contradicciones ideológicas, también.
    Y, sin embargo, sentí inmensa tristeza cuando Castro murió. Con él murió también una de las más grandes utopías y -creo- que el mundo se quedó más desnudo y perdido en un camino sin aparentes sueños unificadores por perseguir. Con él se fue la posibilidad de una América Latina unificada, fortalecida. Una América Latina ultrajada y que no ha entendido la importancia de la unidad, tan necesaria para lograr hacer de de ella un mejor lugar, más digno para todos. En ese sentido, Fidel Castro abogó por que se entendiera eso. Se fue cuando su voz hacía falta para seguir machacando la importancia de una AL digna, porque estaba entrando la administración de Donald Trump a Estados Unidos, ofreciendo el oro que tanto deslumbra al pragmatismo estadounidense. Un oro que – con todo- no llena su vacío, ni disipa los vientos grises, helados que Trump deja a su paso.
    En fin, Vicky, me encantó tu texto de luz y tan amoroy sutilmente escrito.
    Te abrazo.

    1. Qué interesante experiencia nos compartes, Jovita. Sí, hubiera querido guardar a Fidel Castro en el baúl de mis admirados. Muchas cosas buenas y no dudo que en su juventud fue un auténtico idealista. Para mí acabó sufriendo del síndrome del Llanero Solitario. No tuvo confianza, humildad, para preparar a quien debía sucederlo. No por el golpe de un dedazo, como bien sabemos hacerlo en México. Educando a su pueblo para elegir, cuando aún estaba a tiempo, antes de perder la cabeza. En fin, Ahí está nuestra amada Cuba, celebremos.

  8. directo a Cuba
    te escribo mis apuntes y mis asociaciones que fui escribiendo y subrayando a la hora de leer:
    Vick. gracias por llevarme a Cuba, mas bien a traerme a Cuba. Te imagino envuelta en un rebozo-pañoleta multicolor todo el tiempo. No te la quitas ni para dormir. Todo te envuelve en Cub. La musica y la fotograia ya la oi y vi. Ahora tus palabras. No hay un solo centimetro de tu cuerpo ni de tus sentidos, que no esten activados mientras que pisas esas Tierras. Y que mejor acompañante que Daniel a tu lado. Para comentar, para revivir el instante que acaba de pasar, para soñar junto a el, en un mundo y un futuro mejor…
    Eres Cuba. Vuelves a SER Cuba, cada vez que alguien te lee. Mimetismocubanovictoriano
    Te inventas y reinventas a cada paso en Cuba. Como artista, escritora, bailarina, musica, y amante. Y otras muchas cosas.
    Si, antes de terminar este texto, ya te lo digo,
    regresa a Cuba
    y pronto.
    Es como regresar a una parte de ti. y al mismo tiempo, a una parte no de ti?
    ”Encuba el ARte” genial!!!!!!!!!!!! te encuba CUba y me encuba a mi
    Tu escritura Me ACTIVA
    cuando te leo, me vuelvo lectora activa. No solo te leo pasivamente.
    subrayo, exclamo, uso plumon amarillo, voy al diccionario, me imagino tu mente captando y escribiendo y subrayando y borrando
    como si bailaras al mismo tiempo que escribieras
    y yo bailo como lectora, contigo, en un va y viene
    con una rica cantidad de adjetivos
    maestra en adjetivos
    que recalcan y enriquecen, como Cuba
    que me indican que es imposible describir Cuba sin una inmensidad de adjetivos
    como si quisieras ir mas alla de tu mirada subjetiva y darnos al lector, la oportunidad de estar alla y verlo con nuesttros propios ojos.
    y yo
    como lectora, soy diferente
    cuando te leo
    a cuando veo tus fotos y oigo tu musica
    me enriqueces
    por ejemplo.
    No sabia que era Nudo Gorgiano. Voy y busco en el diccionario y entonces me clavo ahi y dejo la lectura para otro momento. me voy de viaje y vuelvo. Y Cuba me recibe con amor, como si volviera a casa
    No sabia que era flamboyanes. Voy y busco y veo que el arbol que ahora florece en mi jardin, es un Flamboyan de flores amarillas, y dejo la lectura y me voy a fotografiar al Flamboyan recien bautizado, que veo desde mi casa
    No sabia a ciencia cierta que es
    vehemente
    escudriñan
    exigua
    concupiscencia
    y
    no sabia que fruta es la piña raton.
    a todas las palabras las busco en el diccionario
    y
    a travez de la busqueda me acerco a ti.
    A ti Vicky, la escritora
    mas que a la Vicky visitante.
    A la Vicky Visitante me acerco, cuando nombras
    en una sola oracion
    ”la rumba, danzon, guaguanco, pilon, chachacha, salsa, mambo”
    cuando oigo los dimes que te dires, que tu oyes que
    ”auguran
    profetizan
    maldicen
    indagan”
    Hay tanto por decir de Cuba, tantos animales, tantos medios de transporte, tantos colores, y musicas y bailes, que tu enumerarlos y calificarlos tan minuciosamente,
    hacen que me permitas estar AHi
    y asi, tambien yo Brillo a pesar del deterioro, como Cuba
    como tu Cuba
    y sus edificios ”cuya belleza brilla a pesar del deterioro”
    y asi, tambien yo quiero desinsularme, y me identifico con
    los jovenes cubanos que viste deseando volar y descubrir otros mundos
    y
    ”recurren al arte, a la ciencia para desinsularse”
    no de Cuba, pero si de mis propias islas que me tienen aislada.
    gracias mi Vick por llevarme a este viaje Cubano
    y como te dije antes
    regresa pronto a CUba
    ahi te esperan
    y yo aqui te espero
    verano 2019

    1. Etty, querida, mil gracias por tu generosa respuesta.
      Tu escrito es muestra palpable de lectura creativa. A veces no sabemos cómo abordar un texto y mucho menos cómo comentarlo. Lo que nos compartes aquí es un ejemplo perfecto de cómo tomarse el tiempo, dejarse tocar y hacerse las preguntas pertinentes.
      Con tu lectura has tejido un nuevo escrito. El que resultó a partir de los caminos por los que te permitiste transitar.
      Tu aproximación hace mi texto más colorido. Más poético. Gracias por el tiempo y la valentía.

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