Catálogo

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Esa mañana la mujer amaneció con la plena determinación de concluir aquel engorroso pendiente. Para medio día le llamaría a su hija. Le daría la noticia y se quitaría una preocupación más de encima. 

Habiendo recibido su aguinaldo, podía, quería y debía disponer de él para el ominoso gasto. Visitaría diferentes funerarias y pediría presupuestos. Elegiría el ataúd que se ajustara a su economía y libraría a su hija de una carga que no le correspondía. Llegó a la funeraria Los Remedios. El color verde pistache, aquel olor a encierro y la luz parda le recordaron su descolorida infancia en el instituto. Como en agencia de autos, apareció, pronto y solícito, uno de sus representantes. Ángel, para servirle. Yo seré su asesor familiar. La hizo pasar a su oficina cuyas paredes estaban colmadas de fotografías mostrando toda clase de ceremonias fúnebres. Con un rostro ni muy afligido ni tan relajado, le dijo: de antemano reciba mi más sincero pésame. Dígame, ¿cómo puedo aligerar su pena? Sonriendo, ella le agradeció. Le aclaró que la muerta para quien correspondería el féretro, aún estaba viva. Lo siento mucho, respondió el hombre compungiendo aún más el rostro. Señora, la familia Los Remedios ora por que la agonía de su ser querido sea breve. El féretro que busco, Ángel, ese es su nombre, ¿verdad?, aclaró la mujer con toda calma, es, más bien, será el mío cuando me llegue la hora. En ese caso, permítame felicitarla, pues esta decisión le ahorrará a sus seres queridos el desconsuelo de tomar decisiones difíciles pero sobre todo, costosas. Le arrimó una silla y muy orgulloso sacó su amplísimo catálogo. 

Ya verá, señora, saldrá usted de aquí con un féretro hermoso y a su medida. 

¿Qué prefiere?, ¿ataúd para enterramiento o para incineración? Depende, respondió la mujer. ¿Cuáles son los criterios y cuáles las opciones? Si no es indiscreción, ¿es usted judía o musulmana? No, soy atea. Bueno, no habiendo restricciones religiosas — Ángel aclaró la voz desaprobando lo de atea pues restringía las opciones de venta y sus respectivas comisiones — se lo pregunto, porque los judíos y los musulmanes no tienen la opción del crematorio. Si su deseo es preservar su cuerpo para que sus familiares puedan ir a visitarla al Campo Santo, en un muy lejano futuro, claro, le recomiendo un ataúd para enterramiento. Si por el contrario, usted desea esparcir sus restos en algún sitio de su elección o gusto, pues incineración es lo más recomendable. Es mi deber advertirle que algunos fragmentos de hueso no son combustibles a la temperatura del horno. En ese caso, los huesitos restantes pueden o no entregársele a los familiares. La luz de neón en esa oficina, la asepsia de aquel experto enumerando opciones y el fuerte olor a desinfectantes, le dio a la mujer la sensación de estar en un cuarto de hospital.

Le muestro. Hoy en día existe una variedad amplísima de precios y modelos. Al gusto y necesidades del comprador. Tenemos desde los más económicos, de plástico, esos sí imposible utilizarlos para la cremación pues descomponen los hornos y las multas por contaminación son millonarias. Jamás imaginó ella que hubiese féretros de plástico. Seguramente ostentan el trilladísimo made in China, pensó irritada descartándolos. Estos que ve aquí son los de cartón biodegradable, cien por ciento garantizado. Estos sí se pueden utilizar para enterramiento o cremación. Y claro, los más lujosos: los refrigerados que permiten la perfecta preservación por varios días. Disculpe la pregunta, ¿cree tener invitados? Bueno, quiero decir, ¿gente que venga de fuera? De ser así recomiendo el refrigerado. Si viera qué bien los conserva. Una manita de gato y ni parecen finados. 

Los de pasta y los de lámina se utilizan comúnmente para la incineración. Los de pino y aglomerado, son un poco más estrechos, aunque a ojo de buen cubero no creo que usted tenga ese problema, y son muy accesibles. Si le interesa, aprovechando que la tenemos aquí, podríamos medírselo para ver si le acomoda. La simple idea de que le tomaran medidas o meterse en uno de esos cajones hambrientos le erizó la piel. La mujer sintió un fuerte escalofrío, interrumpió al vendedor que se esmeraba por ganar la mayor comisión posible, ¿podrían apagar el aire acondicionado? Ángel se excusó, pero le ofreció una cobijita. Los de maderas exóticas, Lux y Súper Lux, continuó, y lo dijo, como queriendo abrirle el apetito, además de tener un aroma exquisito, pueden personalizarse con iniciales, símbolos religiosos, o en su caso particular, con cualquier adorno de su preferencia, love & peace, ying yang, signo zodiacal, etcétera. Estos féretros, por el lujo en su detalle, son también los más confortables. Resistentes a la humedad y putrefacción y se utilizan exclusivamente para enterramientos. Sobriedad, confort y duración, es nuestro lema en esta exclusiva línea de ataúdes. Puede elegir entre acabados brillante o mate, tapizados en color blanco o crema, con o sin cerradura, según lo requiera. Pensar en la cerradura la agitó. Al menos dos criterios le quedaban ya bien claros: ni made in China ni candados. Señora, concluyó el vendedor con un dejo de galantería, estos funerales de gala son exclusivos para gente distinguida como usted. Le garantizo que, tanto a la hora de la recepción como en la despedida y último adiós en el cementerio, familiares y amigos quedarán impresionados y tranquilos de verla a usted en un estuche digno para una joya. 

Dígame, ¿por dónde comenzamos? Ofrecemos cómodos pagos a plazos sin intereses y, en algunos modelos, los que están por descontinuarse, hasta el 30% de descuento pagando en efectivo. En caso de interesarse por un Lux o Súper Lux, y sólo por tratarse de usted, puedo conseguirle un descuentito adicional.

El hombre se disponía a levantar el pedido. Ella llevaba más de media hora ejercitando vivamente su imaginación: la estrechez, la oscuridad, el frío, las miríadas de bichos trepados sobre su espalda celebrando un festín y el infinito silencio de aquél definitivo agujero. Súbitamente, tal vez inspirada por el modelo Súper Lux o por el frío que hacía en esa sala, pensó en la falta que le hacía un nuevo refrigerador, una tele… Hacía tanto no salía de vacaciones. Tomó su bolsa, se puso de pie, agradeció a Ángel y con una tenaz urgencia abandonó aquel lugar en el que faltaba el aire.

A las doce treinta le marcó a su hija: Hola mi amor, ¿se te antoja un viajecito juntas a la playa?

36 respuestas

  1. Una excelente historia y con mucha reflexión, muchos creemos estar preparados y expresamos no tener temor ala muerte, pero en verdad no hemos terminado de vivir.

  2. Mi Vic, escritora y cuentista! “Un estuche digno de una joya!” bravo!
    Esto me llegó, como dicen, demasiado “close to home”!!! Me encantó cómo le diste la vuelta, cómo a esta mujer se le despertó el deseo por vivir… Me gustó muchísimo y me ayudó también así que, vámonos a la playa ya de ya!!

    1. Gracias Shu, no cabe duda de que a veces estamos como agua para chocolate y nos llega el texto que nos acaba por extraer, como una muela picada, un temita que traíamos atorado.

  3. Además de excelente escritora y artista, la Señora Vicky Nizri resultó una experta en ataúdes, y funerales!!

    A medida que leía, la risa se fue apoderando de mí; al llegar al párrafo de “con cualquier adorno de su preferencia, love & peace, ying yang, signo zodiacal” ya no aguanté y tuve que interrumpir la lectura; la carcajada fue inevitable. No cabe duda Vicky, el pH de tu humor es más ácido que el líquido de una batería de auto!! ¿Quién te viera?

    Y ya, hablando en serio, ahh que nuestra señora, por fin cayó en la cuenta que es mucho más complicado morir, que amar la vida….así las cosas..

    Muchas gracias querida Vicky, por regalarnos estos momentos en medio de la incertidumbre.

    1. Ja ja, Jaime, me alegra que te haya divertido. Un poco de humor entre tanta fatalidad. Y nada de experta. Puro pedalear la investigación para que mis historias se las crean. Mil gracias por tu comentario. Me hiciste reír mucho.

      1. ¡Vicky…! , excelente tu relato. Me llevaste del asombro a la risa.
        Vi a los personajes, escenas, colores.
        Fino entramado entre el drama y farsa. Y esos giros en tus finales, siempre bien logrados.
        Te felicito Vicky. ¡Bravo!

        1. Muchas gracias, querida Jovita,
          Acaso no es eso la vida? Del asombro a la risa! Y bueno, de regreso en casa, con mucho más aprecio por la vida, porque muertos, estaremos para siempre!

  4. … pues yo ni pienso en el asunto… no es desidia, ni codera, ni ganas de vivir … y claro que de la muerte me acuerdo seguido… pero nunca pienso en el entierro y “en comprar un lugarcito”, allí en el cementerio…
    Como siempre Vicky, tus narraciones en las que cada oración y cada párrafo están perfectamente puestas, me hacen reflexionar.
    Gracias por compartir tu pluma y papel conmigo!

  5. Maravilloso relato. Me llevaste a un window shopping de la mano de Angel, el mejor nombre que pudiste haberle dado a este experto vendedor de artefactos funerarios.

    Humor de esos que me gustan tanto, pude imaginar cada opción , cada paquete ofrecido a esta cándida mujer. Una de las palabras que más me hizo reir fue una de las características de estos ataúdes, son muy”confortables” afirma Angel.

    La industria de la muerte me dio también escalofrío y luego recordé que ya muerta no habrá ni frío ni calor, ni adorno que me complazca.

    Gracias Vicky por recordarnos que la vida nos espera hoy para celebrarla.

  6. La motivación de la mujer para visitar a Ángel fue no resultar una carga para su familia en los momentos finales. Dejar todos los detalles resueltos y todo pagado. ¿Por qué la disuadió de su propósito tanta parafernalia y tanta verborrea del agente? Tal vez porque consideró que la loable misión de resolver los asuntos finales de los padres es de los hijos.
    Ya sabes Vickyta, me encantan los cuentos irreverentes. Un beso

    1. Sí, mi querido Jaime, no vaya a ser que los hijos se molesten. Dejarles toditito acomodado. Lo que la disuadió, creo yo, fue el maldito frío del aire acondicionado! Abrazos y muchas gracias por dejar aquí tu comentario.

  7. Ay ay ay! Lastima de talento. ???
    Hay tanto por escribir. O es que fuiste a fisgonear? Por que mejor te dedicas a leer mucho y asi aprendes a …….Me das la direccion del cuate?

    1. Pues sí, mi querido Fallo, uno arranca con mucho brío y gran valentía, pero a la hora de la hora, siempre se antoja más un viajecito a la playa! Un abrazo y muchas gracias por dejar tu comentario.

  8. Hay mi querida Vickita!!!!
    Me dio horror tu relato y ya quería que terminara la Señora de salir de ese horrible lugar color menta y helado‼️‼️‼️‼️
    Claro entrar allí debe ser espantoso ‼️‼️‼️ Afortunadamente salió corriendo para ir a calentarse al 🌞.
    Bueno tan bien descrito que pude oler a muerto‼️
    Hay que bonito estar en la playa 😎
    Te quiero 💕

    1. Gracias, querida por tu muy expresivo y horrorizado comentario. Pues sí, a veces con una probadora uno tiene para apreciar este hermoso regalo que es la vida!

  9. Me gustó mucho la narración. Me recordó cuando falleció mi padre y me presenté en una funeraria. Abrieron una puerta y ahí, perfectamente alumbrada, estaba una sala de exhibición de féretros de todos tipos y precios. No sabía ni siquiera de la existencia de algo así. Sorprendido les pedí lo más sencillo, lo que hubiera escogido mi padre. Me hiciste revivir esa experiencia. Veo que algunos de tus lectores piensan que es ficción, pero la realidad es que no del todo.

    1. Muchas gracias por tu comentario, Rodolfo. Nada de ficción tiene esta historia. Las funerarias venden féretros lo mismo que las tiendas de colchones. Lo irónico es que casi ofrecen lo mismo.

  10. Todo bueno el final :)………. Solté la carcajada!!!!!! mi cuerpo empezaba a tensarse, gracias a las descripciones atinadas y detalladas que me permiten adentrarme en los temas que propones.
    Muy bueno Vickilina

    1. Muchas gracias, querida Reyna! Ya me imagino cómo te ibas sintiendo llevada de la mano a ese paseo rumbo a la eternidad. La vida es demasiado bella. Ese es el problema.

    1. Amparo querida! Muchas gracias por tu comentario. Qué cosa perversa tenemos los escritores, que nos complace atrapar a nuestro lector, herirlo si es posible para que no vuelva, después de leernos, a ser el mismo. Agarrarlos de la tripa…

  11. Las funerarias y sus ajuares quisieran revelar la gloria y el infierno. El Ángel vendedor desgarrándose las vestiduras por la cautelosa clienta, que el final olvida mortajas y pañuelos para irse al mar
    Vicky me llevaste de la mano, me reí mucho Gracias
    P. D. Qué bonita Foto
    Celebremos mientras tanto

    1. Muchas gracias, Linda!
      Curiosamente es un texto que mediante la risa nos devuelve el valor de la vida, o más bien, a la vida!

  12. Excelente, querida Vicky. De un humor reconfortante tal que nos recuerda que la Vida incluye a la muerte como su condición primigenia e ineludible; de cara a esta última, más vale salir a vivir, que no quedarse paralizados pir el miedo, o por esas soluciones gratuitas de aparente consuelo. Pensar la muerte… vivir es toda respuesta.

    1. Muchas gracias, querido Juan,
      En efecto, elijo vivir mientras tenga vida. Ya después no creo que nada me afecte. Un fuerte abrazo!

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