A propósito de un buen prosciutto

Las exigencias académicas de la escuela católica a la que asistí en Italia eran altísimas. Más que inteligencia, requerían estámina. Todos los días me iba al colegio en bicicleta con la mochila cargada de libros, además de mis diccionarios de griego, latín, italiano. En la secundaria leímos La Divina Comedia, Promessi Sposi, íntegro, con sus […]